El obi es el cinturón que cierra la chaqueta del judogi y, más allá de su función práctica, es el símbolo visual más inmediato del nivel de un practicante. En el judo, como en muchas artes marciales japonesas, el color del cinturón comunica de un vistazo la experiencia y los conocimientos técnicos de quien lo lleva. Este sistema fue introducido por Jigoro Kano y adoptado posteriormente por casi todas las artes marciales modernas, aunque con variaciones entre estilos y federaciones.
El sistema de grados se divide en dos tramos principales: los kyu, que son los grados previos al cinturón negro y se identifican con colores que van del blanco al marrón, y los dan, que comienzan con el cinturón negro y representan los niveles de maestría. En la mayoría de federaciones europeas, el recorrido de los kyu sigue el orden blanco, amarillo, naranja, verde, azul y marrón. Cada grado requiere superar exámenes técnicos y, en muchos casos, acumular un número mínimo de victorias en competición.
El cinturón negro, lejos de ser el punto final, es en la filosofía del judo el verdadero comienzo del aprendizaje profundo. Sus diez grados de dan representan décadas de práctica, enseñanza y contribución al judo. Los dan del sexto al octavo se corresponden con un cinturón rojo y blanco, raramente visto fuera de los tatamis más formales. El cinturón rojo —noveno y décimo dan— es una rareza histórica: Jigoro Kano solo lo concedió a dos personas en vida, y la lista completa de décimos dan en toda la historia del judo no supera la decena.