El o-soto-gari —literalmente «gran segada exterior»— es una de las técnicas de proyección más emblemáticas del judo. Pertenece al grupo de las ashi-waza (técnicas de pierna) y es una de las primeras proyecciones que se enseña a los practicantes principiantes, aunque perfeccionarla lleva años de práctica. Su estructura básica es directa: el judoka desequilibra al rival hacia su lado trasero mientras le barre o sega la pierna de apoyo con un movimiento amplio y potente.
La mecánica comienza con el kuzushi —el desequilibrio previo—, que en el o-soto-gari se dirige hacia la esquina trasera del rival. Los brazos tiran y empujan al mismo tiempo para que el rival cargue el peso en su pierna trasera. En ese preciso instante, el judoka entra lateralmente, sitúa su pierna de barrido junto a la del rival y ejecuta el movimiento de segada hacia atrás con toda la pierna, mientras el cuerpo se inclina sobre el rival para añadir presión. Si los tres elementos —desequilibrio, entrada y barrido— coinciden en el momento adecuado, el rival cae de espalda con fuerza.
En competición, el o-soto-gari es especialmente valioso por su efecto sorpresa: puede ejecutarse desde una posición de agarre relativamente natural y en pocos pasos. Su variante más common implica que el judoka avanza con la pierna del mismo lado que el brazo de control del rival, lo que le permite coordinar el empuje de brazos con el barrido de pierna. Muchos judokas de élite han conseguido victorias decisivas con esta técnica, incluidos varios en finales olímpicas.