El seoi-nage —«proyección de espalda» en japonés— es una de las técnicas más reconocibles y espectaculares del judo. Pertenece al grupo de las te-waza (técnicas de mano y brazo) y consiste en que el judoka se mete en el espacio del rival, le carga sobre la espalda o el hombro usando el agarre del brazo, y lo proyecta hacia adelante y hacia el suelo con una rotación del cuerpo. Cuando se ejecuta con precisión y potencia, el rival describe un arco aéreo antes de impactar en el tatami.
La entrada es el momento más crítico del seoi-nage. El judoka debe girar de espaldas al rival de forma explosiva, bajando el centro de gravedad con una flexión profunda de rodillas, para quedar por debajo del centro de gravedad del adversario. Este posicionamiento es lo que permite cargar su peso y aprovechar la mecánica del lanzamiento. Si la entrada es demasiado alta —sin bajar suficientemente— el rival puede resistir o ejecutar un contraataque. La rapidez y la decisión de la entrada son cualidades que los mejores especialistas en seoi-nage entrenan de forma específica durante años.
Entre las variantes más utilizadas destacan el ippon seoi-nage, donde un solo brazo controla el brazo del rival metiendo el antebrazo bajo su axila, y el morote seoi-nage, donde se usan las dos manos sobre el mismo brazo del adversario. Esta segunda variante es la favorita de muchos campeones olímpicos y mundiales. Judokas como Tadahiro Nomura o más recientemente Shohei Ono han llevado el seoi-nage a un nivel de perfección técnica que lo convierte en ippon con una regularidad asombrosa en competiciones internacionales.