El waza-ari —que en japonés significa «medio punto» o «técnica a medias»— es la segunda puntuación en importancia del judo moderno. Se otorga cuando una técnica es claramente efectiva pero no alcanza la perfección requerida para el ippon: en una proyección, si el rival cae con fuerza y control pero no completamente de espalda, sino ligeramente de lado; o en el suelo, cuando una inmovilización se mantiene entre 10 y 19 segundos antes de que el rival logre escapar.
La acumulación de waza-ari es una estrategia válida y habitual en los combates de élite. Conseguir el primer waza-ari supone una ventaja doble: lleva el marcador a favor y obliga al rival a arriesgarse más para intentar alcanzarlo. Esa presión táctica puede provocar que el adversario lance técnicas menos controladas, abriéndose a un contraataque. Conseguir el segundo waza-ari convierte automáticamente la puntuación en ippon, lo que acaba el combate de inmediato.
El sistema de puntuación actual del judo internacional —vigente desde 2017, cuando se eliminó el yuko como puntuación oficial— simplifica el marcador a dos categorías: ippon (victoria inmediata) y waza-ari (puntuación acumulable). Esta simplificación ha hecho los combates más claros para el público no especializado y ha eliminado controversias sobre las diferencias entre las antiguas puntuaciones menores. La regla del golden score en caso de empate —tiempo extra ilimitado hasta que alguien marque— añade tensión a los combates igualados y evita que los resultados se decidan por criterios subjetivos.