El karate no es un arte marcial único y monolítico. Es una familia de sistemas de combate que comparten una raíz común —las artes marciales de Okinawa y el sur de China— pero que se han desarrollado en direcciones distintas a lo largo del siglo XX, dando lugar a estilos con características técnicas, filosóficas y pedagógicas propias. Entender los estilos del karate es entender la riqueza y la complejidad de este arte marcial.
Cuando la World Karate Federation (WKF) organizó el karate para su inclusión olímpica, tuvo que establecer un marco de competición que permitiera a practicantes de distintos estilos competir entre sí. El resultado fue un sistema de competición en kata y kumite que reconoce los cuatro grandes estilos como sistemas válidos, cada uno con sus propios kata de competición.
Shotokan: el estilo global
El Shotokan es, con enorme diferencia, el estilo de karate más practicado en el mundo. Fue desarrollado por Gichin Funakoshi, el maestro de Okinawa que llevó el karate a Japón continental en 1922 y que es considerado universalmente el padre del karate moderno. El nombre Shotokan proviene del apodo literario de Funakoshi (“Shoto”, olas de pino) y del nombre de su dojo en Tokio.
El Shotokan se caracteriza por sus posturas amplias y bajas —especialmente la zenkutsu-dachi, postura delantera— que favorecen la estabilidad y la potencia. Sus técnicas son principalmente lineales, con un gran énfasis en la cadena de cadera para generar fuerza. Los kata del Shotokan incluyen algunos de los más conocidos del mundo, como el Heian, el Bassai Dai o el Kanku Dai.
Goju-ryu: la fusión de lo duro y lo suave
El Goju-ryu fue fundado por Chojun Miyagi, también de Okinawa, y su nombre significa literalmente “el estilo del duro y el suave”. Esta dualidad es la esencia del sistema: combina técnicas lineales duras con técnicas circulares suaves, posturas altas con trabajo de corta distancia, y pone un énfasis especial en la respiración —el ibuki, una respiración forzada que se usa en ciertos kata para fortalecer el cuerpo y la mente.
El Goju-ryu tiene las raíces más evidentes en el kung-fu del sur de China, especialmente en el estilo de la grulla blanca. Esta influencia china se aprecia en sus técnicas de mano abierta, en sus movimientos circulares y en el trabajo de garras que aparece en algunos kata. Es el estilo favorito de muchos practicantes que buscan un karate más cercano a las artes marciales chinas.
Shito-ryu y Wado-ryu: las otras dos grandes escuelas
El Shito-ryu fue fundado por Kenwa Mabuni, discípulo tanto del maestro del Shotokan como del del Goju-ryu, y se caracteriza por su enorme repertorio de kata —más de 60— y por intentar preservar la mayor cantidad posible de las técnicas originales de Okinawa. Es el estilo con mayor variedad técnica.
El Wado-ryu fue creado por Hironori Otsuka, un maestro de jiu-jitsu que se convirtió en estudiante de Funakoshi y luego desarrolló su propio sistema fusionando karate y jiu-jitsu. El Wado-ryu es más fluido y menos estático que el Shotokan, con un mayor énfasis en la esquiva y en la armonía de movimientos, influencia directa del jiu-jitsu.
Por qué existen tantos estilos
La multiplicidad de estilos del karate no es una debilidad sino una fortaleza. Cada sistema preserva diferentes aspectos de las artes marciales de Okinawa y ofrece a los practicantes distintos caminos hacia el mismo objetivo: el dominio técnico y el desarrollo personal. Esta diversidad, sin embargo, también ha sido un obstáculo histórico para la unificación institucional del karate, y está en el origen de la fragmentación organizativa que complicó su camino olímpico.