El Maratón de Londres: espectáculo, historia y disfraces
El TCS London Marathon, celebrado cada abril desde 1981, es posiblemente el evento deportivo más visto de Gran Bretaña. Las audiencias televisivas superan habitualmente los siete millones de espectadores en el Reino Unido, y la transmisión global llega a decenas de países. Esta visibilidad ha hecho de Londres un escaparate único donde conviven la élite del atletismo mundial y una caravana de excéntricos, benéficos y soñadores que corren en los disfraces más inverosímiles imaginables.
El recorrido: el Támesis como telón de fondo
El recorrido del Maratón de Londres es una postal del mejor Londres histórico. Los corredores parten de Greenwich, en el sureste de la ciudad, con las famosas Cutty Sark y el Real Observatorio como testigos del inicio. El recorrido avanza hacia el oeste por ambas orillas del Támesis, con el río como hilo conductor de la carrera.
El punto más fotogénico —y el que aparece en todas las coberturas del evento— es el cruce por el Tower Bridge, el icónico puente levadizo victoriano que cruzan los corredores en el kilómetro 17. Las imágenes de miles de corredores cruzando el Tower Bridge con el panorama del Támesis y la Torre de Londres al fondo son una de las postales más reconocibles del atletismo mundial.
El recorrido continúa por los Docklands, el antiguo puerto industrial reconvertido en distrito financiero moderno, y regresa hacia el centro de la ciudad para llegar a la meta en The Mall, la gran avenida ceremonial que conduce al Palacio de Buckingham.
El fenómeno de los disfraces
Ningún otro gran maratón del mundo tiene una tradición de disfraces comparable a la de Londres. El maratón ha acogido a corredores disfrazados de plátanos, rinocerontes, submarinos, cajas de cereales, teléfonos rojos y cientos de otros personajes. Muchos de estos corredores llevan años construyendo su disfraz específicamente para el maratón y recaudan fondos benéficos.
El libro de récords Guinness tiene una categoría específica para récords en maratón con disfraz, y Londres es donde más de estos récords se intentan cada año. Hay corredores que llevan décadas superando sus propias marcas en categorías como “más rápido disfrazado de vegetable” o “más rápido con una lavadora portátil en la espalda”.
El elemento benéfico: un maratón por la caridad
El Maratón de Londres ha recaudado más dinero para organizaciones benéficas que cualquier otro evento deportivo de la historia. Las cifras acumuladas desde 1981 superan los mil millones de libras. Cada corredor que participa por una plaza de organización benéfica se compromete a recaudar un mínimo para la organización que le patrocina.
Este componente benéfico es consustancial al espíritu del evento. El público que alienta a los corredores en las calles de Londres lo hace con la conciencia de que muchos de ellos están corriendo por causas que les importan, lo que añade una capa emocional al espectáculo deportivo.
La élite y los récords
Más allá del espectáculo popular, el Maratón de Londres es también una de las carreras de élite más competitivas del mundo. Su campo de participantes élite suele ser de los más fuertes del circuito, y varios récords del mundo femeninos han caído en sus calles.
Paula Radcliffe estableció su histórico récord del mundo de 2:15:25 en Londres 2003. El recorrido londinense tiene más ondulaciones que el de Berlín, lo que hace sus tiempos comparativamente más lentos para los hombres, pero el récord femenino de Radcliffe demostró que las condiciones pueden ser perfectas cuando el día y la atleta se alinean.
El sorteo: la lotería más deseada de Gran Bretaña
La demanda de plazas para el Maratón de Londres supera desde hace décadas la oferta disponible. El sistema de sorteo (ballot) recibe más de 400.000 solicitudes al año para unas 40.000-50.000 plazas. Las probabilidades de acceso por sorteo son inferiores al 5%, lo que convierte al Maratón de Londres en la “lotería” deportiva más deseada de Gran Bretaña.
Para los más rápidos existe la vía del “Good for Age”: marcas de clasificación que garantizan plaza automáticamente (sub-2:45 para hombres menores de 50, sub-3:15 para mujeres menores de 50, con tiempos más generosos para mayores).