La homologación de un récord del mundo: los criterios más exigentes del atletismo
Correr 42 kilómetros en un tiempo histórico no garantiza automáticamente el reconocimiento oficial del récord. World Athletics ha establecido un conjunto de criterios técnicos rigurosos que deben cumplirse simultáneamente para que una marca sea válida como récord del mundo, continental o nacional. Estos criterios buscan garantizar que la comparación entre marcas de diferentes épocas y lugares sea equitativa.
Los criterios fundamentales de World Athletics
1. Recorrido certificado por AIMS
El trazado donde se consigue el récord debe estar previamente medido y certificado por la Association of International Marathons and Distance Races (AIMS) utilizando la metodología oficial Jones Counter. No existe excepción a este requisito: sin certificación AIMS, no hay récord, independientemente del tiempo conseguido.
2. El criterio de desnivel neto
Este es probablemente el criterio técnico más importante y el que más debates genera. La norma establece:
- El desnivel neto positivo (diferencia entre la altitud del punto de salida y el punto de llegada, cuando la salida es más alta que la meta) no puede superar 1 metro por kilómetro recorrido, es decir, un máximo de 42,195 metros de desnivel neto favorable.
- Este criterio existe para prevenir que recorridos que en su conjunto bajan de montaña a costa favorezcan artificialmente las marcas.
3. El criterio de distancia entre salida y meta
Para evitar que los corredores se beneficien del viento predominante en una sola dirección, World Athletics establece que:
- La distancia en línea recta entre el punto de salida y el punto de llegada no puede superar el 50% de la distancia total de la prueba.
- Esto equivale a decir que la meta no puede estar a más de 21,097 km en línea recta de la salida.
- Este criterio implica que los recorridos punto a punto puros (como los primeros maratones históricos) no son válidos para récords si la diferencia es excesiva.
4. Los controles antidopaje
Los atletas implicados en un récord deben someterse a controles antidopaje inmediatamente después de la carrera. El atleta tiene la obligación de estar localizable y disponible para el control; la negativa o la no presentación en tiempo y forma implica la anulación de la marca.
5. La presencia de jueces oficiales
Deben estar presentes jueces certificados por World Athletics en la salida, la meta y en puntos intermedios del recorrido para verificar que la prueba se desarrolla según el reglamento.
6. El sistema de cronometraje oficial
El tiempo debe ser registrado por un sistema de cronometraje oficialmente aprobado. Para las pruebas de récord, se requieren sistemas con precisión de centésimas de segundo y redundancia técnica (múltiples sistemas de respaldo).
El caso Kipchoge Viena 2019: una lección sobre los límites del reglamento
El 12 de octubre de 2019, en el parque del Prater de Viena, Eliud Kipchoge logró lo que durante décadas se había considerado imposible: completó los 42,195 km en 1 hora, 59 minutos y 40 segundos. El mundo contuvo el aliento. Pero la alegría fue matizada casi inmediatamente: World Athletics anunció que el tiempo no sería homologado como récord del mundo.
¿Por qué? El evento INEOS 1:59 Challenge incumplía varios criterios simultáneamente:
Los pacers en rotación: el reglamento de World Athletics permite pacers, pero exige que arranquen con el corredor desde la salida. En Viena, los grupos de pacers se relevaban continuamente, asegurando que Kipchoge siempre tuviera atletas frescos a su alrededor. Esta ventaja aerodinámica constante va más allá de lo permitido en un récord oficial.
El recorrido no era una carrera abierta: el evento fue diseñado exclusivamente para este intento, en un circuito cerrado preparado específicamente. World Athletics requiere que los récords se consigan en competiciones abiertas a más participantes.
La asistencia de vehículos: el uso de un vehículo que proyectaba láseres en el suelo para marcar el ritmo, junto con bicicletas de apoyo con una presencia más cercana de lo habitual, no se ajusta a las normas de asistencia permitida.
El caso ilustra perfectamente la tensión entre la innovación tecnológica y deportiva por un lado, y la necesidad de mantener criterios de comparabilidad histórica por otro. Kipchoge sigue siendo el corredor más rápido de la historia en términos absolutos, pero su récord oficial vigente es el 2:01:09 de Berlín 2018 (posteriormente superado por el propio Kipchoge con 2:01:25 en Berlín 2022, y luego por Kelvin Kiptum con 2:00:35 en Chicago 2023).
El récord de Kelvin Kiptum: el más discutido del siglo XXI
El 8 de octubre de 2023, el keniano Kelvin Kiptum pulverizó el récord del mundo en el Maratón de Chicago con un tiempo de 2:00:35, mejorando en casi dos minutos la marca anterior de Kipchoge. El tiempo fue homologado por World Athletics tras verificar el cumplimiento de todos los criterios técnicos.
Sin embargo, el récord ha generado debate en la comunidad atlética por la velocidad de su progresión: Kiptum era un corredor de apenas 23 años que en su segunda maratón de élite destrozaba el récord del mundo por 34 segundos, el mayor salto en la historia reciente del atletismo de fondo. Algunos expertos señalaron que la combinación de recorrido ligeramente favorable, condiciones meteorológicas perfectas y la nueva generación de zapatillas con carbono explicarían en parte la magnitud del salto. La trágica muerte de Kiptum en un accidente de tráfico en febrero de 2024 dejó para siempre abierta la pregunta de hasta dónde habría podido llegar.