Los avituallamientos: la gasolina del maratonista
Correr 42,195 kilómetros consume entre 2.500 y 3.500 kilocalorías y produce una pérdida de líquidos que puede superar los 2 litros por hora en condiciones de calor. Sin una estrategia de avituallamiento adecuada, el cuerpo humano simplemente no puede completar la distancia a ritmo competitivo. Las reglas que rodean los avituallamientos en el maratón son, por tanto, mucho más que burocracia deportiva: son una cuestión de salud y de equidad competitiva.
El reglamento básico de World Athletics
La World Athletics establece en su reglamento técnico que todo maratón oficial debe disponer de:
Puntos de agua y bebida isotónica: deben situarse en la salida y, a partir de entonces, aproximadamente cada 5 kilómetros a lo largo del recorrido. En la práctica, la disposición habitual es:
- Kilómetro 0 (salida)
- Kilómetros 5, 10, 15, 20, 25, 30, 35, 40
- Meta
Puntos de esponja: en condiciones ambientales de calor o humedad elevadas, el organizador debe añadir puntos intermedios con esponjas mojadas entre los puntos de bebida, aproximadamente cada 2,5 km.
Qué se puede ofrecer en los avituallamientos
Los puntos de avituallamiento oficiales pueden suministrar:
- Agua: el elemento básico e imprescindible
- Bebidas isotónicas: carbohidratos en solución, electrolitos (sodio, potasio, magnesio)
- Geles energéticos: en los grandes maratones se distribuyen geles de la marca patrocinadora en puntos específicos del recorrido
- Frutas: naranja y plátano son habituales en carreras populares, aunque menos comunes en el circuito élite
Los líquidos se ofrecen en vasos de papel o botellas pequeñas. Los corredores élite han perfeccionado la técnica de coger el vaso a la carrera, aplastarlo para beber sin derramar y tirarlo mientras mantienen el ritmo; detenerse en un avituallamiento puede costar entre 5 y 15 segundos.
Las bebidas personales: el depósito previo
En competiciones de alto nivel, el reglamento de World Athletics permite a los atletas depositar sus propias bebidas antes de la carrera en los puntos de avituallamiento designados. Este sistema, que existe desde los años 70, permite a los corredores élite utilizar sus fórmulas específicas de carbohidratos, cafeína y electrolitos en lugar de depender de las bebidas del organizador.
El procedimiento es el siguiente:
- El atleta entrega sus botellas etiquetadas con su número de dorsal al personal organizador antes del inicio
- Las botellas se colocan en mesas especiales en los puntos de avituallamiento designados, ordenadas por número de dorsal
- El organizador garantiza que nadie manipule las bebidas una vez entregadas
- El atleta recoge su botella al pasar por el punto de avituallamiento
Para las principales carreras del mundo, los atletas trabajan con nutricionistas deportivos que preparan mezclas específicas según el perfil del recorrido, las condiciones meteorológicas previstas y las necesidades individuales del corredor.
La asistencia externa: la línea roja
La norma más delicada en materia de avituallamientos es la que prohíbe recibir asistencia de personas ajenas al personal oficial de la carrera. Según el reglamento de World Athletics, un corredor que reciba bebida, alimento o cualquier forma de apoyo fuera de los puntos de avituallamiento oficiales puede ser descalificado.
Esta norma busca garantizar la igualdad entre todos los participantes y preservar la naturaleza individual del esfuerzo. Casos que infringen esta regla incluyen:
- Recibir un gel de un familiar situado junto al recorrido
- Que un corredor acompañante corra junto al atleta durante parte del recorrido entregándole bebida
- Recibir cualquier tipo de alimento desde una bicicleta o vehículo no autorizado
En la práctica, esta norma se aplica con diferente rigor según el nivel de la carrera. En los grandes maratones World Marathon Major, donde los tiempos pueden ser récords nacionales o mundiales, los jueces vigilan los puntos clave. En maratones populares de menor envergadura, el espíritu de la norma se interpreta de forma más flexible, especialmente cuando se trata de corredores sin aspiraciones competitivas.
La estrategia de avituallamiento como ventaja competitiva
Los corredores élite modernos no dejan al azar su estrategia de avituallamiento. El cálculo es preciso: el cuerpo puede almacenar glucógeno suficiente para aproximadamente 30-32 kilómetros a ritmo de maratón sub-2:10. Para evitar el temido “muro” más allá de ese punto, los corredores élite comienzan a ingerir carbohidratos desde los primeros kilómetros, tomando entre 60 y 90 gramos de carbohidratos por hora en forma de geles y bebidas isotónicas.
La investigación más reciente ha demostrado que el intestino puede entrenarse para absorber mayores cantidades de carbohidratos durante el ejercicio intenso. Atletas como Eliud Kipchoge tienen protocolos de nutrición durante la carrera tan entrenados y específicos como sus sesiones de velocidad.