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Maratón

La prueba reina del atletismo: 42,195 kilómetros de resistencia, sufrimiento y gloria desde el mito griego de Filípides hasta Kipchoge rompiendo la barrera de las 2 horas.

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Gestión del ritmo (pacing) en maratón

Cómo distribuir el esfuerzo en los 42 km del maratón: ritmo negativo, splits objetivo y el error clásico de salir demasiado rápido.

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El error más costoso en maratón no es técnico ni físico: es empezar demasiado rápido. Kilómetros 1-10 en los que el cuerpo se siente fuerte y la adrenalina empuja suelen convertirse en el km 30-35 más doloroso de la carrera.

El error de salir demasiado rápido

El maratón es una prueba de gestión de reservas glucolíticas. Cuanto más rápido corres en la primera mitad, más glucógeno consumes y más cerca estás del llamado “muro”. La sensación de facilidad en los primeros kilómetros es engañosa: el cuerpo está fresco, la temperatura es baja y el grupo te arrastra. Ninguna de esas condiciones dura 42 km.

Una regla práctica: si en el km 5 no te parece que vas demasiado despacio, probablemente estás yendo demasiado rápido para terminar bien.

Ritmo negativo: la estrategia más efectiva

Correr la segunda mitad más rápida que la primera es la estrategia que más frecuentemente aparece en las mejores marcas personales. El objetivo no es conservar energía para un sprint final, sino evitar la deuda metabólica que impide mantener el ritmo en los últimos 10 km.

Un reparto habitual para un corredor de 3h30:

  • Km 1-10: 5:10-5:15 min/km (ligeramente por encima del ritmo objetivo de ~4:58)
  • Km 11-30: 4:58-5:00 min/km (ritmo objetivo)
  • Km 31-42: 4:50-4:55 min/km (si las reservas lo permiten)

Splits por kilómetro y uso del GPS

Prepara una tarjeta de splits con los tiempos acumulados cada 5 km según tu objetivo. Muchos corredores la imprimen y la llevan en la muñeca. En carrera, revisar el tiempo cada 5 km es suficiente; mirar el GPS cada 200 metros genera ansiedad y distrae.

El GPS puede tener desviaciones acumuladas de 100-400 metros en un maratón completo. No te alarmes si en algún punto el ritmo se dispara o cae sin causa aparente: curvas cerradas, edificios y puentes afectan la señal.

Esfuerzo percibido como brújula

En los primeros 15 km, el ritmo correcto se siente demasiado fácil. Si tienes capacidad de mantener una conversación breve, estás bien. Si no puedes hablar, vas demasiado rápido. A partir del km 25, el esfuerzo percibido sube aunque el ritmo se mantenga: es normal y hay que asumirlo como parte del plan.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el ritmo negativo en maratón?
Correr la segunda mitad del maratón ligeramente más rápido que la primera. No significa acelerar bruscamente en el km 21, sino mantener el esfuerzo constante mientras el ritmo sube de forma natural al estar más activado. La mayoría de los récords del mundo y las mejores marcas personales se logran con splits negativos o igualados.
¿Cuánto más lento debo salir respecto a mi ritmo objetivo?
Entre 10 y 20 segundos por kilómetro más lento que tu ritmo objetivo en los primeros 5-10 km. El cuerpo tarda en activar el metabolismo aeróbico completo y salir a ritmo de meta desde el inicio supone un gasto glucolítico innecesario que se pagará entre el km 30 y el 35.
¿Puedo fiarme solo del GPS para gestionar el ritmo?
El GPS es una referencia útil pero tiene imprecisiones, especialmente en ciudades con edificios altos o bajo puentes. Úsalo como guía, pero complementa con el esfuerzo percibido. En los primeros kilómetros, si te parece que vas demasiado cómodo, probablemente estés yendo bien.

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