Demetrious Johnson nació el 13 de agosto de 1986 en Madisonville, Kentucky. Mide apenas 1,62 metros y pesa alrededor de 57 kilos, lo que lo convierte en uno de los peleadores más pequeños de la historia de la UFC. Y, paradójicamente, en uno de los más dominantes. Su apodo, “Mighty Mouse”, es una referencia a su pequeño tamaño y a la fuerza que esconde, y resume perfectamente la paradoja de un atleta que ha establecido el récord absoluto de defensas de título en la organización más importante de las MMA.
El arte de pelear a la velocidad de la luz
Lo que hace especial a Demetrious Johnson es la velocidad. En las categorías inferiores de las MMA, los peleadores se mueven a una velocidad que las cámaras tienen dificultades para capturar, y Johnson es el más rápido entre los más rápidos. Sus combinaciones de golpes llegan y se van antes de que el rival pueda procesar lo que está ocurriendo. Sus derribos se ejecutan en fracciones de segundo, aprovechando ángulos y momentos de desequilibrio que otros ni siquiera perciben.
Pero la velocidad sola no explica once defensas del título. Lo que las explica es la completitud. Johnson es igualmente peligroso de pie —con sus combinaciones de boxing y sus patadas— que en el suelo, donde su jiu-jitsu es de un nivel extraordinario. No tiene puntos débiles evidentes que un rival pueda explotar; tiene que ser neutralizado en todos los aspectos del combate simultáneamente, algo que ningún peleador del peso mosca ha conseguido hacer durante su reinado.
Once defensas: el récord de todos los tiempos
Cuando Johnson superó las diez defensas de Anderson Silva en el peso medio, se convirtió en el peleador con más defensas del título en toda la historia de la UFC. Fue un momento histórico que no recibió la atención mediática que merecía —la categoría de peso mosca nunca ha gozado del mismo seguimiento que el ligero o el semipesado—, pero que los analistas del deporte reconocieron inmediatamente como un logro extraordinario.
Once defensas consecutivas significa once peleas donde el mejor retador disponible fue derrotado con claridad. Cada uno de esos retadores llegaba con un plan específico para derrotar a Johnson, y ninguno lo consiguió. Entre ellos había peleadores de primer nivel mundial como Joseph Benavidez, Henry Cejudo, Tim Elliott y Wilson Reis.
La injusticia del intercambio y la aventura en Asia
En 2018, en uno de los movimientos más controvertidos de la historia de la UFC, la organización “cambió” a Johnson por el peleador Ben Askren, enviándolo a la organización ONE Championship. El intercambio fue criticado ampliamente porque parecía una forma de deshacerse de un campeón difícil de vender mediáticamente a pesar de su dominio histórico.
En ONE Championship, Johnson continuó compitiendo a un nivel excepcional, ganando el Grand Prix de peso mosca de la organización y demostrando que su nivel era independiente del contexto organizativo. Su carrera en Asia añadió un capítulo más a una historia que ya era suficientemente extraordinaria.
El peleador subestimado de una generación
Demetrious Johnson es posiblemente el peleador más subestimado de su generación en términos de reconocimiento público. Sus logros —el récord de defensas, la completitud técnica, la consistencia durante casi una década— lo sitúan en cualquier lista seria de los mejores peleadores de todos los tiempos. El hecho de que no haya conseguido la fama masiva de McGregor o Khabib dice más sobre los mecanismos del negocio del entretenimiento que sobre la calidad del atleta. Mighty Mouse es, simplemente, uno de los mejores que ha habido.