El japonés que llegó a Brasil
La historia del jiu-jitsu brasileño comienza con un viaje. En los años 1910, un maestro japonés de judo y jujutsu llamado Mitsuyo Maeda llegó a Brasil como parte de sus viajes por América. Maeda, conocido en el circuito de combate internacional como Conde Coma, había combatido en numerosos países haciendo demostraciones y aceptando desafíos de todo tipo.
En Brasil, Maeda encontró la hospitalidad de Gastão Gracie, un empresario que le ayudó a instalarse y a organizar sus demostraciones. En señal de agradecimiento, Maeda enseñó sus técnicas al hijo de Gastão, Carlos Gracie. Esta transacción, informal y personal, fue el punto de partida de una de las familias más influyentes en la historia de las artes marciales del siglo XX.
Carlos Gracie aprendió de Maeda con dedicación y comenzó a enseñar a sus hermanos. Entre ellos estaba Hélio Gracie, el menor, que tenía una constitución física débil y sufría problemas de salud que le impedían practicar con la intensidad habitual. Hélio no podía simplemente aplicar fuerza como sus hermanos más grandes. Tuvo que pensar, adaptar y refinar las técnicas para que funcionaran usando la palanca, el posicionamiento y la técnica en lugar de la fuerza bruta.
Este proceso de adaptación fue el nacimiento real del jiu-jitsu brasileño como disciplina diferenciada del judo y el jujutsu japoneses. El BJJ, como se le conoce hoy mundialmente por sus siglas en inglés, enfatizaba el combate en el suelo, las posiciones dominantes, las luxaciones y los estrangulaciones como herramientas para neutralizar a oponentes más grandes y fuertes.
Los desafíos Gracie: la primera MMA
Mucho antes de que existiera la UFC o cualquier organización de artes marciales mixtas, los Gracie practicaban algo que en esencia ya era MMA: se enfrentaban a practicantes de cualquier disciplina, sin reglas claras más allá de la prohibición de los golpes al suelo en algunas versiones, para demostrar la superioridad de su sistema.
Estos desafíos, llamados popularmente Gracie Challenges o vale-tudo (todo vale en portugués), se realizaban en Brasil desde los años 20 y 30. Carlos y Hélio Gracie combatieron contra boxeadores, luchadores, capoeiristas y representantes de otras artes marciales. Los resultados generalmente favorecían a los Gracie, lo que fue construyendo una reputación de invencibilidad alrededor de la familia y su sistema de combate.
El vale-tudo se extendió en Brasil durante décadas, con organizaciones locales que organizaban torneos donde cualquier técnica de combate era legal. Estos eventos fueron el precedente directo de las MMA modernas y donde los miembros de la siguiente generación de la familia Gracie continuaron los desafíos de sus mayores.
Hélio Gracie: el padre del BJJ moderno
Aunque Carlos fue el primero de los Gracie en aprender de Maeda, es Hélio quien es considerado el padre del jiu-jitsu brasileño moderno. Su historia personal, la de un hombre físicamente débil que desarrolló un sistema de combate que permitía a personas menores derrotar a oponentes más grandes, es también la narrativa central del BJJ como filosofía.
Hélio combatió contra algunos de los mejores luchadores de su época, incluyendo al campeón japonés de judo Masahiko Kimura en 1951. Kimura era considerado el judoka más poderoso del mundo en ese momento. Hélio perdió el combate después de resistir durante más de trece minutos una luxación de brazo que cualquier otro habría abandonado mucho antes. La técnica que Kimura usó para vencer a Hélio se conoce hoy en el jiu-jitsu y el grappling mundial como “kimura”, un tributo involuntario a ese combate legendario.
La siguiente generación y la conquista de América
Los hijos de Hélio y Carlos continuaron la tradición familiar. Rorion Gracie fue el primero en establecerse en California en los años 70, donde enseñó jiu-jitsu brasileño a los californianos y comenzó a difundir el estilo en Estados Unidos. Rorion fue también el artífice del proyecto más importante en la historia de las MMA: el Ultimate Fighting Championship.
La idea de Rorion era recrear en formato televisado y para el mercado americano lo que los Gracie llevaban haciendo en Brasil durante décadas: un torneo sin restricciones de estilo donde el mejor sistema de combate ganaría. El UFC 1 se celebró el 12 de noviembre de 1993 en Denver, Colorado, con ocho combatientes de distintas disciplinas.
Rorion eligió a su hermano Royce para representar al jiu-jitsu brasileño. No eligió al más grande o al más físicamente impresionante de los Gracie disponibles. Eligió a Royce precisamente porque era esbelto y de apariencia no amenazante: quería demostrar que el BJJ funcionaba para cualquier persona, no solo para los atletas con ventajas físicas obvias.
Royce Gracie ganó el UFC 1, el UFC 2 y el UFC 4, convirtiéndose en el peleador más dominante de los primeros años de la UFC. Sus victorias por sumisión desde posiciones de suelo convencieron a una generación de artistas marciales de que el grappling era una habilidad indispensable para cualquier peleador completo. El legado de Royce Gracie y la familia Gracie está en la base de todo lo que es el MMA moderno.