El Pankration: el primer combate sin reglas de la historia
La búsqueda humana de una respuesta a la pregunta “¿cuál es el mejor sistema de combate?” tiene una historia tan antigua como la civilización. En la Grecia antigua, esa búsqueda cristalizó en el Pankration (pan = todo, kratos = poder/fuerza), un deporte de combate que combinaba las técnicas del boxeo (pygmachia) y la lucha (pale) en un formato que permitía casi cualquier técnica: golpes con los puños, patadas, proyecciones, estrangulaciones y luxaciones.
El Pankration fue incluido en los Juegos Olímpicos griegos en 648 a.C. y se convirtió rápidamente en uno de los eventos más populares y apasionantes del programa. A diferencia del boxeo, que prohibía las proyecciones y los agarres, o de la lucha libre, que prohibía los golpes, el Pankration permitía a los competidores utilizar toda su habilidad de combate en un enfrentamiento que solo terminaba cuando uno de los dos competidores se rendía, quedaba inconsciente o era declarado incapaz de continuar.
Las escasas reglas del Pankration prohibían morder y meter los dedos en los ojos del rival, pero más allá de eso la libertad técnica era casi total. Los relatos históricos de combates de Pankration describen atletas que combinaban con fluidez golpes y agarres, que llevaban a sus rivales al suelo para someterlos con luxaciones o estrangulamientos, y que demostraban que la combinación de disciplinas de combate era superior a cualquiera de ellas por separado, un principio que el MMA moderno ha confirmado tres milenios después.
Luchadores legendarios del Pankration como Dioxipo de Atenas —que ganó el Pankration olímpico de 336 a.C. sin oponente por miedo— o Polydamas de Scotussa son los primeros “campeones de artes marciales mixtas” de la historia, aunque este término no existiría en su vocabulario.
El boxeo savate y el pugilismo del siglo XIX
Avanzando hacia la era moderna, el siglo XIX presenció en Europa y América una intensa búsqueda del sistema de combate más efectivo. Los combates entre boxeadores y luchadores de catch-as-catch-can, entre boxeadores y practicantes de savate (el boxeo francés con patadas), o entre practicantes de jiu-jitsu y boxeadores, eran espectáculos populares que atraían a grandes multitudes.
Estos encuentros interestilos tenían una función práctica: determinar cuál de los sistemas era más efectivo. En la mayoría de los casos, los resultados eran ambiguos y dependían de las reglas aplicadas: un combate de pie sin caídas favorecía al boxeador; un combate con lucha libre favorecía al luchador; un combate sin reglas producía un híbrido imprevisible. La lección que muchos practicantes extrajeron fue la misma que el Pankration había enseñado siglos antes: el combatiente que domina múltiples disciplinas tiene ventaja sobre el especialista en una sola.
Brasil y la familia Gracie: el laboratorio del vale-tudo
El capítulo más importante de la prehistoria del MMA moderno se escribió en Brasil, con la familia Gracie como protagonista. Todo comenzó cuando el japonés Mitsuyo Maeda, discípulo del creador del judo Jigoro Kano y hábil luchador, emigró a Brasil en 1914 y se instaló en Belém do Pará. Allí conoció a Gastão Gracie, un hombre de negocios que le ayudó en sus primeros tiempos en el país, y en agradecimiento enseñó sus técnicas de lucha al hijo mayor de Gastão, Carlos Gracie.
Carlos Gracie aprendió con entusiasmo y empezó a enseñar el sistema a sus hermanos, entre ellos Hélio Gracie, que por su constitución física débil y sus problemas de salud no podía practicar el judo vigoroso de Maeda y debió adaptar las técnicas para hacerlas funcionar con menos fuerza y más apalancamiento. Esta adaptación fue el germen del Brazilian Jiu-Jitsu (BJJ), un sistema de lucha en el suelo extraordinariamente eficaz que se convertiría en uno de los pilares del MMA moderno.
Para demostrar la efectividad de su sistema, los Gracie desafiaron públicamente a practicantes de otras artes marciales a combates de vale-tudo (todo vale), combates sin reglas o con reglas mínimas en que el objetivo era someter o dejar inconsciente al rival. Desde los años 1920 hasta los 1990, los Gracie acumularon un historial de victorias en este tipo de combates que estableció la superioridad del BJJ como sistema de combate sin restricciones y generó el laboratorio experimental que eventualmente daría lugar al MMA organizado.
El Luta Livre y las rivalidades brasileñas
El camino hacia el MMA organizado no fue lineal en Brasil. El Luta Livre (lucha libre en portugués), un sistema de lucha sin kimono desarrollado por practitioners como Euclydes Hatem en los años 1920, fue el gran rival del BJJ de los Gracie en el panorama del combate brasileño. Los enfrentamientos entre luchadores de Luta Livre y practicantes de BJJ generaron algunas de las rivalidades más intensas del deporte de combate brasileño y contribuyeron a refinar y endurecer ambos sistemas.
El Desafío de 1991 en el Maracanãzinho de Río de Janeiro, en que equipos de luchadores de Gracie Jiu-Jitsu y de Luta Livre se enfrentaron ante miles de espectadores, es uno de los eventos más importantes de la prehistoria del MMA. Aunque los resultados fueron disputados, el nivel del combate demostró que Brasil disponía de un ecosistema de artes marciales mixtas de altísimo nivel que estaba listo para competir en el escenario mundial, preparando el terreno para la explosión que se produciría dos años después en Estados Unidos.