El debate sobre quién es el mejor luchador de la historia del UFC tiene muchos candidatos, pero ninguno tiene argumentos tan sólidos como Jon Jones. El atleta de Rochester (Nueva York) ha dominado la categoría de peso semipesado durante más de una década con una combinación única de habilidades atléticas, inteligencia táctica y versatilidad técnica que ningún rival ha podido igualar de manera consistente.
El dominio en peso semipesado
Jon Jones ganó el Campeonato del UFC de peso semipesado en 2011, con solo 23 años, convirtiéndose en el campeón más joven de la historia de la organización en ese momento. Desde entonces, ha defendido el título en más de 11 ocasiones, una cifra que lo convierte en el campeón con más defensas exitosas en la historia del UFC en una sola categoría de peso.
Sus rivales en ese período incluyen a prácticamente todos los mejores luchadores de peso semipesado de la era moderna: Rashad Evans, Lyoto Machida, Vitor Belfort, Rampage Jackson, Alexander Gustafsson (en dos ocasiones) y Daniel Cormier (en dos ocasiones). La consistencia de sus victorias contra el top de la categoría es lo que mejor define su dominio.
Las herramientas de un luchador completo
Lo que hace a Jon Jones tan difícil de vencer es la diversidad de sus habilidades. Mide 1,93 metros y tiene una envergadura de 2,15 metros, lo que le da ventajas físicas enormes en las categorías de peso que compite. Pero más allá de la física, Jones ha demostrado ser competente en prácticamente todos los aspectos del MMA:
- Striking: sus codos oblicuos, especialmente desde el principio de la pelea, son únicos en el deporte y han generado incluso cambios en el reglamento.
- Lucha: con base de lucha universitaria, es difícil de derribar y muy efectivo a la hora de llevar los combates al suelo cuando le conviene.
- Jiu-jitsu: ha sometido a varios rivales con llaves de brazo y estrangulaciones.
- Resistencia: pocas veces da señales de agotamiento incluso en los rounds finales de combates de cinco asaltos.
La controversia que acompaña al talento
La carrera de Jon Jones es inseparable de la polémica. Ha dado positivo en controles antidopaje en dos ocasiones (2016 y 2017), lo que le costó suspensiones y la pérdida temporal del título. También ha estado involucrado en incidentes fuera del ring que han empañado su imagen pública.
Estos episodios han dividido a la comunidad del MMA entre quienes lo consideran el GOAT (Greatest Of All Time) sin ninguna duda y quienes piensan que sus problemas extracurriculares invalidan esa etiqueta. El debate no tiene solución fácil y sigue siendo uno de los más acalorados del deporte.
El salto a los superpesados
En 2023, Jones subió a la categoría de peso pesado (superpesados) y ganó el vacante Campeonato del UFC al derrotar a Ciryl Gane en el primer round. La victoria confirmó que su dominio no estaba limitado a una sola categoría y que es capaz de competir al más alto nivel incluso contra rivales que le superan en masa muscular.
Esta versatilidad —ganar títulos en dos categorías diferentes— lo sitúa aún más en la conversación sobre los mejores luchadores de la historia del UFC.