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El atletismo de fondo y el running popular: desde los 100 metros lisos hasta el maratón, la disciplina más antigua y universal del deporte.

Correr en ayunas: ventajas, riesgos y cómo hacerlo bien

Todo sobre el running en ayunas: qué dice la ciencia sobre el fat burning, para qué tipo de runner tiene sentido, pautas de distancia, hidratación y cómo romper el ayuno.

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Salir a correr antes del desayuno es una práctica habitual entre muchos runners, especialmente entre quienes buscan mejorar su composición corporal. La idea de que el cuerpo, sin carbohidratos disponibles, recurre a las reservas de grasa como combustible principal es correcta en términos fisiológicos, pero la imagen completa es más matizada.

La teoría del fat burning en ayunas

Después de una noche sin comer, el glucógeno hepático está parcialmente depleccionado y el nivel de insulina en sangre es bajo. En este estado, el organismo accede más fácilmente a los ácidos grasos libres como fuente de energía. Correr en estas condiciones entrena al cuerpo a oxidar grasa de forma más eficiente, una adaptación que puede ser útil para runners de fondo que quieren mejorar su capacidad de gestionar la energía en carreras largas.

Qué dice la ciencia

La evidencia científica sobre el running en ayunas y la pérdida de grasa es mixta. Algunos estudios muestran mejoras en la oxidación de grasas y en la sensibilidad a la insulina con el entrenamiento en ayunas. Otros no encuentran diferencias significativas en la pérdida de grasa respecto a entrenar después de comer cuando el total calórico diario es el mismo. Lo que sí está claro es que el rendimiento en sesiones intensas es peor en ayunas: los músculos y el cerebro funcionan mejor con glucosa disponible. Para sesiones de alta intensidad, el ayuno es contraproducente.

Para qué tipo de runner tiene sentido

El running en ayunas puede tener sentido para runners con experiencia que realizan rodajes suaves de entre 30 y 60 minutos por la mañana y quieren optimizar la oxidación de grasas. También puede ser cómodo para quienes tienen digestiones lentas y se sienten pesados si corren después de comer. No es una estrategia recomendable para principiantes, personas con tendencia a la hipoglucemia, runners que se preparan para carreras de más de 10 km, ni para sesiones de series o tempo.

Pautas prácticas para correr en ayunas

La hidratación es fundamental: beber 300-400 ml de agua antes de salir compensa la pérdida de líquido durante la noche. La distancia máxima recomendada en ayunas es de 10-12 km a ritmo suave. Si se supera esa duración o se eleva la intensidad, conviene tomar algo ligero antes, como un plátano pequeño o un café con leche. Al terminar, romper el ayuno con una comida que combine proteína de calidad y carbohidratos complejos es importante para facilitar la recuperación muscular y evitar el catabolismo. No prolongar más de 30-45 minutos la ingesta post-ejercicio.

Preguntas frecuentes

¿Correr en ayunas quema más grasa?
Correr en ayunas aumenta el porcentaje de grasa utilizada como combustible durante esa sesión, porque las reservas de glucógeno están más bajas. Sin embargo, el gasto calórico total no es significativamente mayor que corriendo después de desayunar, y el rendimiento suele ser algo peor. A largo plazo, lo que más influye en la pérdida de grasa es el déficit calórico diario total, no el momento en que se corre.
¿Cuánto se puede correr en ayunas sin riesgos?
Los rodajes en ayunas deberían limitarse a sesiones de 45-60 minutos como máximo y a intensidad suave o moderada. Superar ese umbral sin haberse alimentado puede causar hipoglucemia, pérdida de masa muscular y reducción del rendimiento. No es una estrategia recomendable para sesiones de series, ritmos altos o tiradas largas.

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