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El atletismo de fondo y el running popular: desde los 100 metros lisos hasta el maratón, la disciplina más antigua y universal del deporte.

Running y rodillas: ¿correr daña las articulaciones?

La ciencia sobre el running y las rodillas: el mito del daño articular, cuándo sí puede causar problemas y cómo proteger las rodillas con calzado, cadencia y superficies.

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La idea de que correr destruye las rodillas está muy extendida, pero la evidencia científica cuenta una historia diferente. La mayoría de los estudios de los últimos veinte años apuntan en la misma dirección: el running moderado no solo no daña las rodillas, sino que puede protegerlas. El matiz está en cómo, cuánto y con qué progresión se corre.

Lo que dice la ciencia sobre el running y el cartílago

El cartílago articular no tiene riego sanguíneo propio: se nutre a través del líquido sinovial, que circula con el movimiento y la compresión articular. Un estudio publicado en la revista Osteoarthritis and Cartilage comparó la incidencia de artrosis de rodilla entre corredores, personas sedentarias y deportistas de alto rendimiento. Los corredores recreativos mostraron la incidencia más baja de artrosis (3,5%), mientras que los sedentarios presentaban un 10,2%. El movimiento repetido con impacto moderado parece ser un factor protector, no destructivo.

Cuándo el running sí puede causar problemas

El factor de riesgo número uno no es correr, sino aumentar el volumen o la intensidad demasiado rápido. La regla del 10% es el límite de incremento semanal recomendado por la mayoría de fisioterapeutas deportivos. Otros factores que elevan el riesgo de lesión en rodillas son el sobrepeso significativo, la debilidad de glúteos y cadera, la pronación excesiva no compensada y una cadencia muy baja con zancada demasiado larga. Las personas con artrosis ya establecida deben consultar con un médico antes de empezar a correr.

Cómo proteger las rodillas al correr

La primera medida es la progresión gradual: nunca aumentar más de un 10% el kilometraje semanal de una semana a la siguiente. La cadencia de carrera es también determinante: correr con 170-180 pasos por minuto reduce el impacto en cada pisada hasta un 20% respecto a una cadencia más baja. En cuanto al calzado, no existe evidencia sólida de que las zapatillas de máxima amortiguación prevengan lesiones mejor que las de amortiguación media, pero sí importa que el calzado sea adecuado para la pisada y el peso del corredor. Las superficies blandas como el camino de tierra o el tartán generan menos impacto que el asfalto. El trabajo de fuerza de glúteos, cuádriceps y cadena posterior es la intervención preventiva con mayor respaldo científico.

El running como rehabilitación

En muchos casos de dolor de rodilla por uso excesivo, la solución no es dejar de correr completamente, sino reducir el volumen, mejorar la técnica y fortalecer los músculos estabilizadores. La inmovilidad prolongada debilita el cartílago y los tejidos periarticulares. Los fisioterapeutas deportivos especializados en running cada vez recurren menos al reposo total y más a la modificación del entrenamiento y la rehabilitación activa.

Preguntas frecuentes

¿Los corredores tienen más artrosis de rodilla que la gente sedentaria?
No. Estudios con miles de participantes muestran que los corredores recreativos tienen una incidencia de artrosis de rodilla igual o menor que las personas sedentarias. El movimiento repetido con carga moderada estimula la nutrición del cartílago articular. El problema aparece con volúmenes de entrenamiento excesivos o cuando hay factores de riesgo previos como sobrepeso importante o lesiones previas sin tratar.
¿Qué lesiones de rodilla son más comunes en runners?
La lesión más frecuente es el síndrome de la cintilla iliotibial, que causa dolor en la cara externa de la rodilla. La segunda más común es la condromalacia rotuliana o síndrome patelofemoral, con dolor en la parte delantera de la rodilla. Ambas están relacionadas con un aumento de volumen demasiado brusco, debilidad de glúteos o cadencia de carrera baja.

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