El análisis de la pisada es uno de los primeros temas que se abordan cuando alguien entra a una tienda de running. Durante décadas, el tipo de pisada fue el criterio principal para elegir zapatillas, basándose en la idea de que corregir la pisada previene las lesiones. La visión actual del tema es más matizada y, en algunos aspectos, ha cambiado radicalmente.
Los tres tipos de pisada
La pronación es el movimiento natural de rotación interna del pie al aterrizar. En condiciones normales, el pie aterriza levemente en la parte externa del talón y rueda hacia dentro para amortiguar el impacto, terminando el impulso con el dedo gordo. Este proceso es fisiológico y necesario. La sobrepronación ocurre cuando ese giro interno es excesivo, lo que puede generar tensiones en el arco plantar, el tobillo y la rodilla. La supinación, o hipopronación, es el caso contrario: el pie rota muy poco hacia dentro, lo que genera más impacto en la parte externa del pie. La pisada neutra es el término que se usa para las personas cuya pronación está dentro del rango normal.
Cómo identificar el tipo de pisada
El método más accesible es observar el desgaste de las suelas de las zapatillas que se usan habitualmente. Los pronadores suelen desgastar más la parte interna del talón y del antepié. Los supinadores desgastan más la parte externa. La pisada neutra genera un desgaste más repartido. La prueba del pie mojado sobre papel o cartón también da información sobre el arco plantar: una huella muy completa indica pies planos y tendencia a la pronación; una huella con poca zona de contacto interna indica arco alto y tendencia a la supinación. El análisis en tienda con cinta de correr y cámara ofrece una imagen más precisa.
Qué zapatillas corresponden a cada pisada
El sistema de clasificación de zapatillas por pisada divide el mercado en tres categorías. Las zapatillas neutras están diseñadas para pisada neutra o supinadora y ofrecen amortiguación sin elementos correctores. Las zapatillas de estabilidad tienen elementos que reducen la pronación moderada, generalmente una zona más rígida en la parte interna de la mediasuela. Las zapatillas de control de movimiento tienen una corrección más agresiva y están orientadas a pronadores severos. Esta clasificación sigue siendo usada por las marcas y las tiendas, aunque su respaldo científico para la prevención de lesiones es cada vez más cuestionado.
Lo que dice la ciencia actual
Los estudios más recientes y mejor diseñados sobre pisada y lesiones en running han llegado a conclusiones que cuestionan el paradigma anterior. Una revisión sistemática publicada en el British Journal of Sports Medicine concluye que no hay evidencia suficiente para recomendar la prescripción de zapatillas basada exclusivamente en el tipo de pisada como medida preventiva de lesiones. Lo que la ciencia sí respalda es la importancia del confort de la zapatilla: los corredores que usan zapatillas en las que se sienten cómodos tienen tasas de lesión menores. La fuerza muscular, la progresión gradual del entrenamiento y la cadencia siguen siendo los factores preventivos con mayor evidencia.