Los seres humanos tienen una relación peculiar con la altitud: saben perfectamente que los cuerpos no están diseñados para respirar en el techo del mundo, y precisamente por eso no dejan de intentar establecer allí los récords más impensables. Desde ciudades a 5.000 metros hasta partidos de fútbol en volcanes, la obsesión humana con las cimas no tiene límites.
La ciudad más alta del mundo: La Rinconada
A 5.100 metros de altitud, en los Andes peruanos del departamento de Puno, existe una ciudad de más de 50.000 habitantes llamada La Rinconada. Sus residentes viven permanentemente a una altitud a la que la mayoría de los alpinistas sufre mal de altura severo.
La Rinconada es una ciudad minera: sus habitantes extraen oro de los glaciares andinos en condiciones extremas de frío, altitud y contaminación por mercurio. El acceso solo es posible por carretera de tierra, y en invierno puede quedar aislada por semanas. Las condiciones de vida son duras; la economía, informal. Es el ejemplo más extremo de adaptación humana permanente a la altitud.
Los habitantes de La Rinconada tienen sangre más espesa que el promedio (más glóbulos rojos) y pulmones de mayor capacidad. Algunos estudios han documentado tasas elevadas de eritrocitosis crónica de montaña (enfermedad de Monge), una condición donde el exceso de glóbulos rojos paradójicamente reduce la oxigenación efectiva.
La zona de la muerte y sus visitantes involuntarios
Se llama “zona de la muerte” al rango de altitudes por encima de los 8.000 metros donde el organismo humano no puede aclimatarse de forma permanente: el cuerpo muere más rápido de lo que puede regenerarse. Por encima de esa cota, el ser humano solo puede sobrevivir con oxígeno suplementario o durante períodos muy cortos.
Aún así, varios alpinistas han pasado más de 20 horas en la zona de la muerte sin oxígeno. Reinhold Messner y Peter Habeler tardaron dos días en la ascensión sin oxígeno al Everest en 1978. El récord de permanencia en la zona de la muerte sin oxígeno lo tiene probablemente el propio Messner con su solitaria del Everest en 1980, que duró tres días desde el Campo Base avanzado hasta la cima y el regreso.
El campo de golf más alto del mundo
En la localidad de Tuchi Chaugan, en el estado de Himachal Pradesh (India), existe un campo de golf a 3.050 metros de altitud en el Himalaya. Pero el récord lo disputa el campo de Tactu Golf Club en Morococha (Perú) a 4.369 metros. En esas altitudes, la pelota vuela un 25-30% más lejos que al nivel del mar por la menor resistencia del aire, lo que obliga a recalibrar completamente el juego.
El matrimonio más alto de la historia
En mayo de 2003, la pareja nepalesa formada por Pem Dorji y Moni Mulepati contrajo matrimonio en la cima del Everest a 8.849 metros de altitud. La ceremonia fue breve por razones obvias —la zona de la muerte no invita a largas celebraciones— pero fue registrada en el Libro Guinness de los Récords como el matrimonio a mayor altitud de la historia.
La carrera de maratón más alta
El Tenzing-Hillary Everest Marathon se celebra cada año el 29 de mayo —aniversario de la primera ascensión al Everest— y parte desde el campamento base del Everest a 5.364 metros de altitud hasta Namche Bazaar. Con más de 2.700 metros de bajada acumulada, es la maratón con mayor descenso del mundo. Los participantes deben aclimatarse durante semanas antes de correr: el propio viaje de aproximación ya lleva más de diez días.
El avión más alto aterrizado en montaña
En 1960, el piloto francés Henri Giraud aterrizó un pequeño avión Pilatus Porter en la cumbre del Mont Blanc (4.808 m). La hazaña técnica fue posible por la larga pista de nieve en la cima en condiciones excepcionales. Es el aterrizaje a mayor altitud en terreno de montaña de que se tiene registro documentado.
La montaña siempre ha tentado a los seres humanos a hacer cosas que no deberían poder hacer. Y sorprendentemente, a veces lo consiguen.