Antes de que existieran los refugios de montaña, los alpinistas que querían alcanzar las cimas más altas de los Alpes tenían que salir de los valles a las dos o tres de la madrugada para llegar a las zonas técnicas con las primeras luces. El largo camino de aproximación dejaba a los alpinistas agotados antes de que empezara la parte difícil. La solución fue construir cabañas en la montaña, a medio camino entre el valle y la cima, donde dormir antes del ataque final.
El origen en el siglo XIX
El primer refugio de montaña en los Alpes con estructura permanente fue el Refuge du Couvercle en el macizo del Mont Blanc, construido por el Club Alpin Français en 1876. Pero antes de eso, los clubes alpinos nacionales —el Alpine Club británico (fundado en 1857), el Schweizerischer Alpen-Club suizo (1863), el Österreichischer Alpenverein austríaco (1862) y el Club Alpino Italiano (1863)— ya construían estructuras más simples: cabañas de madera o refugios de piedra con apenas una estufa y colchonetas.
La lógica era funcional: el refugio de alta montaña permite acercarse a las cimas complicadas sin necesidad de un campo base. Los alpinistas victorianos que guiados por sus guías suizos conquistaban las cimas del Oberland bernés o del macizo del Monte Rosa dormían en estas cabañas antes de las grandes ascensiones.
Los clubes alpinos y su red de refugios
El modelo de los clubes alpinos europeos —organizaciones de voluntarios que construyen, mantienen y gestionan los refugios— sigue siendo la base de la red actual. El Deutschen Alpenverein (DAV) alemán gestiona más de 300 refugios en los Alpes y es la mayor red privada de alojamientos de montaña del mundo. El Club Alpino Suizo tiene más de 150 cabañas, muchas de ellas en altitudes superiores a los 3.000 metros.
En España, la Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya (FEEC) gestiona más de 60 refugios en los Pirineos y macizos catalanes. El Club Montañeros de Aragón, el Club Vasco de Camping y decenas de entidades similares mantienen la red española.
Evolución: del cobijo básico al confort moderno
El refugio de montaña del siglo XIX era espartano por definición: literas de madera apiladas, una estufa de leña, queso, pan y sopa caliente para reponer fuerzas. Las condiciones higiénicas dejaban bastante que desear.
La evolución ha sido notable. Los refugios modernos ofrecen:
- Habitaciones con literas con colchones y sábanas
- Duchas de agua caliente (limitada, pero posible)
- Cocina de calidad: en los refugios franceses y españoles de mayor nivel, los guardas ofrecen menús con productos locales que rivalizan con restaurantes de pueblo
- Energía solar y sistemas de recogida de agua de lluvia o deshielo
- Wifi en algunos casos (aunque muchos lo limitan por filosofía)
- Sistema de reserva online
Los refugios más espectaculares del mundo
El Refugio Goûter (3.835 m, macizo del Mont Blanc) fue completamente reconstruido en 2013 y hoy es una joya de arquitectura sostenible en alta montaña, con capacidad para 120 personas y diseño que reduce al mínimo el impacto ambiental. Es el último campamento antes de la cima del Mont Blanc por la vía normal.
El Bosque Refugi de la Coma de Vaca en el Pirineo catalán, el Refugio de Góriz en los Pirineos aragoneses, frente a las Tres Sorores, o el Refugio Walther Laliderer en el Karwendel austríaco son ejemplos de refugios que combinan ubicación espectacular con comodidad razonable.
La noche en el refugio: una experiencia propia
Dormir en un refugio de montaña tiene una dimensión social que el hotel de valle no puede ofrecer: alpinistas de varios países compartiendo la cena, contando rutas, consultando el parte meteorológico del día siguiente. Las litera del dormitorio colectivo generan un camaradería involuntaria. La noche es siempre corta: el despertador suena a las cuatro o a las cinco para salir con los primeros rayos de luz.
El refugio de montaña es, en cierta forma, la continuación del espíritu de los campamentos alpinos de la edad dorada. La montaña ha cambiado poco; el cobijo que la humanidad ha construido en sus laderas, mucho.