El Campeonato Mundial de Squash es el torneo individual más importante del deporte. Desde su primera edición en los años setenta, ha sido el escenario donde se han definido las mejores generaciones de squash de la historia y donde los jugadores más brillantes han consolidado su legado.
Historia del torneo
El primer Campeonato del Mundo de Squash individual masculino se celebró en 1976 en Gran Bretaña, bajo la organización de la recién creada Federación Internacional de Squash. El torneo femenino llegó un año después, en 1977. Desde sus inicios, el Mundial se disputó con carácter anual, aunque en algunos períodos pasó a celebrarse bienalmente.
La primera era del squash profesional estuvo marcada por la hegemonía de jugadores pakistaníes y australianos. Jahangir Khan (Pakistán) es la figura más dominante de la historia del squash: ganó el Mundial en diez ocasiones entre 1981 y 1992, además de permanecer invicto durante más de cinco años consecutivos en todos los circuitos. Su compatriota Jansher Khan también acumuló ocho títulos mundiales durante los años noventa.
Formato de competición
El Campeonato Mundial se disputa en formato de eliminación directa. Los jugadores llegan clasificados según el ranking mundial PSA y compiten en partidos al mejor de cinco sets. Cada set se gana al llegar a 11 puntos, con diferencia de dos puntos cuando hay empate a diez. El torneo principal dura aproximadamente una semana.
La pista de squash es un recinto cerrado con cuatro paredes. El jugador sirve y el rival debe devolver la pelota a la pared frontal antes de que bote dos veces en el suelo. Los partidos de squash de alto nivel son físicamente muy exigentes: un partido de cinco sets puede durar más de dos horas, con un movimiento continuo y explosivo que sitúa al squash entre los deportes más demandantes físicamente.
Los grandes campeones
La historia reciente del Mundial masculino ha estado marcada por la dominación egipcia. Amr Shabana ganó cuatro títulos entre 2003 y 2010, iniciando una era dorada del squash egipcio. Ramy Ashour, considerado por muchos el jugador más talentoso de la historia, ganó el Mundial en 2008, 2012 y 2014, aunque las lesiones truncaron una carrera que prometía aún más. Mohamed El Shorbagy, Tarek Momen y Ali Farag han continuado la tradición ganadora de Egipto en los años siguientes.
En categoría femenina, la malaya Nicol David dominó el squash mundial durante más de una década: fue número uno del mundo durante 108 meses consecutivos y ganó el Mundial en 8 ocasiones entre 2005 y 2014. Raneem El Welily (Egipto) y la francesa Camille Serme relevaron a David en la cima del ranking. Nour El Sherbini (Egipto) es la dominadora contemporánea, con múltiples títulos mundiales y un estilo de juego técnico y físico que la sitúa como la mejor jugadora de su generación.
El Mundial como escaparate del squash
Más allá del aspecto deportivo, el Campeonato Mundial ha sido decisivo para la imagen pública del squash. Las ediciones celebradas en escenarios emblemáticos —el Grand Central Terminal de Nueva York, el templo de Karnak en Luxor (Egipto), la Torre Khalifa en Dubai— han generado imágenes que han dado la vuelta al mundo y han contribuido al esfuerzo de presentar el squash como candidato olímpico.
El squash ha sido excluido repetidamente de los programas olímpicos, pero sus campeonatos mundiales siguen atrayendo millones de espectadores a través de plataformas digitales y suman argumentos para una eventual inclusión en los Juegos.