Ramy Ashour es el squashista más talentoso de su generación y uno de los más creativos que el deporte ha visto jamás. Nacido el 30 de mayo de 1987 en El Cairo, Egipto, ganó tres Campeonatos del Mundo y fue número uno del mundo, pero su trayectoria estuvo constantemente marcada por las lesiones, que le impidieron desarrollar todo el potencial que su talento prometía.
Los inicios: El Cairo y la escuela egipcia
Egipto se ha convertido en el país más importante del squash mundial en el siglo XXI, y Ramy Ashour es la figura que mejor representa ese dominio. Creció en El Cairo, donde el squash es un deporte muy popular, especialmente entre las clases medias y altas. Su familia lo introdujo en el deporte desde pequeño y a los catorce años ya era una promesa reconocida por la federación egipcia.
Su progresión en el circuito junior fue fulminante: ganó el Campeonato del Mundo Junior en 2006 con una facilidad que hacía prever un dominio absoluto en el circuito sénior. No se equivocaban.
Logros y récords: tres mundiales y el número uno
Ramy Ashour ganó el Campeonato del Mundo en 2008 a los veintiún años, en 2012 y en 2014. Fue número uno del ranking mundial PSA durante varios períodos y ganó múltiples títulos en el circuito, incluyendo el prestigioso Tournament of Champions de Nueva York en varias ocasiones.
Sin embargo, su palmarés podría haber sido mucho más extenso. En repetidas ocasiones, lesiones musculares —especialmente desgarros en las piernas— le obligaron a retirarse de torneos importantes cuando ya estaba en las semifinales o las finales. Esa desgracia física fue la nota discordante en una carrera de otro modo luminosa.
Estilo y legado: el mago de la raqueta
Lo que distinguía a Ramy Ashour del resto era la pura magia de su juego. Ejecutaba golpes desde ángulos que nadie consideraba posibles, colocaba la bola en rincones del court que parecían fuera del alcance de cualquier raqueta y anticipaba el juego rival con una velocidad de lectura que dejaba perplejos a sus oponentes. En sus mejores momentos, verlo jugar era una experiencia estética única.
Los expertos del squash suelen dividirse entre los que consideran que Nicol David o Jahangir Khan fueron los mejores de la historia y los que argumentan que el puro talento de Ashour, liberado de las lesiones, habría superado a cualquiera. Es un debate sin respuesta posible, pero que habla del impacto que causó su forma de jugar.
Impacto: la hegemonía egipcia del squash moderno
Ramy Ashour es parte de la generación que convirtió a Egipto en la potencia dominante del squash mundial del siglo XXI. Junto con Mohamed El Shorbagy, Ali Farag y otros compatriotas, estableció una escuela de squash egipcio —técnica, físico, inteligencia táctica— que hoy domina el circuito PSA de forma casi tan absoluta como Pakistán lo dominó en los años ochenta.
Su talento fue un modelo para generaciones de squashistas jóvenes en Egipto y en todo el mundo árabe. El legado de Ashour no son solo sus tres mundiales: es el estilo de juego que ayudó a definir y que todavía hoy es el referente del squash de alto nivel.