Hay récords deportivos y luego está el de Jahangir Khan. La racha de 555 partidos consecutivos sin derrota, extendida durante más de cinco años, no tiene parangón en ningún deporte individual. No hay nada comparable en tenis, en squash, en bádminton ni en ningún otro deporte de raqueta. Es, simplemente, el récord más extraordinario en la historia de los deportes de raqueta y uno de los más extraordinarios en el deporte mundial.
El niño que casi muere antes de crear historia
La historia de Jahangir Khan comienza con una tragedia. Nació en 1963 en Karachi, Pakistán, en una familia de squash: su padre, Roshan Khan, fue campeón del British Open en 1957, y su primo Hashim Khan era uno de los mejores jugadores del mundo. El squash era el destino de la familia.
Pero a los 15 años, Jahangir sufrió una peritonitis que estuvo a punto de costarle la vida. Pasó meses recuperándose. Cuando volvió a las canchas, lo hizo con una determinación que sus compañeros describían como sobrehumana. Entrenaba más horas que nadie, corría más que nadie, y desarrolló una condición física que los rivales encontraban imposible de igualar.
El inicio de la racha histórica
En 1981, con apenas 17 años, Jahangir ganó el Campeonato del Mundo. Ese mismo año comenzó la racha que lo haría inmortal: 555 partidos consecutivos sin perder. Durante cinco años y siete meses, ningún rival del circuito mundial fue capaz de ganarle un partido.
Para entender la magnitud de este logro hay que considerar que el squash profesional de los años 80 tenía una altísima competencia. Geoff Hunt, el gran campeón australiano de la década anterior, era un rival formidable. Qamar Zaman y Mohibullah Khan, también de Pakistán, eran jugadores de altísimo nivel. Y sin embargo, ninguno ganó un partido a Jahangir durante esos cinco años.
¿Por qué era tan difícil ganarle?
El squash de Jahangir se basaba en tres pilares: condición física suprema, paciencia táctica y capacidad de recuperación. Era capaz de sostener rallies larguísimos sin perder velocidad ni precisión. Sus rivales llegaban al cansancio antes que él, y en ese momento Jahangir atacaba con una variedad y potencia devastadoras.
Su familia y entrenadores desarrollaron con él un método de entrenamiento especial. A los años de racha invicta contribuyó también un sistema de observación de rivales: Jahangir conocía los patrones de juego de cada oponente con un detalle que hoy se lograría con análisis de datos, pero que entonces era puro trabajo de observación y memoria.
La final de 1986: el fin de una era
El 11 de noviembre de 1986, Ross Norman de Nueva Zelanda derrotó a Jahangir Khan en el Campeonato del Mundo de Toulouse. La victoria del neozelandés fue en tres sets. El squash no fue el mismo después de ese día: Jahangir demostró que era humano, y la racha de 555 partidos quedó registrada para siempre como el récord más inalcanzable del deporte.
Jahangir siguió siendo un jugador de primerísimo nivel durante años después de aquella derrota. Ganó más títulos, más British Opens. Pero ningún logro posterior puede eclipsar esos cinco años y medio en que fue, sencillamente, imbatible.