Hay algo que los corredores de ultra trail no siempre mencionan en los resúmenes de carrera que comparten en redes sociales, pero que aparece con frecuencia asombrosa en las entrevistas más detalladas: en algún momento de los cien millas, muchos de ellos dejan de ver el mundo como es y empiezan a ver el mundo como su cerebro agotado decide mostrarlo. Las alucinaciones son una parte real, documentada y a veces aterradora del ultra running de larga distancia.
La ciencia del cerebro privado de sueño
El cuerpo humano puede soportar un esfuerzo físico extraordinario durante muchas horas, pero el cerebro tiene sus propias limitaciones cuando se le priva de sueño. Las investigaciones sobre privación de sueño muestran que a partir de las 24 horas sin dormir, el rendimiento cognitivo se deteriora de manera significativa y aparecen los primeros síntomas de perturbación perceptiva.
En una carrera de 100 millas, el corredor promedio tarda entre 24 y 36 horas en terminar, lo que significa que la mayor parte del recorrido lo realiza en un estado de privación de sueño que, en cualquier otro contexto, sería motivo de preocupación médica seria.
Cuando se combina la privación de sueño con el agotamiento físico extremo, la deshidratación, la hipoglucemia y el frío de la noche de montaña, el cerebro puede empezar a generar percepciones que no corresponden a la realidad exterior: las alucinaciones.
Qué ven los corredores
Los relatos de alucinaciones en ultra trail son tan variados como los propios corredores, pero hay patrones recurrentes:
Figuras humanas: Es quizás la alucinación más común. Corredores que ven a otras personas corriendo junto a ellos, sentadas al borde del camino o esperándoles en un punto del recorrido, solo para darse cuenta al acercarse de que era un árbol, una roca o simplemente nada. Algunos describen la experiencia como completamente convincente durante varios segundos.
Animales: Perros, lobos, osos, caballos. El monte de noche, con los ojos entrecerrados por el cansancio, puede transformar cualquier sombra en un animal amenazante.
Luces y formas: Luces que no corresponden a ninguna linterna o población, formas geométricas que se mueven en el campo visual, colores que no tienen fuente.
Alucinaciones auditivas: Voces que llaman al corredor por su nombre, música que suena de fuente desconocida, conversaciones que no existen.
Los relatos más famosos
Algunos de los mejores ultra runners del mundo han descrito públicamente sus experiencias alucinatorias. Scott Jurek, múltiple ganador del Western States, describió en su libro “Eat & Run” cómo durante algunas carreras nocturnas veía con claridad a personas que no existían. Kilian Jornet ha mencionado en entrevistas los estados alterados que experimenta en las horas más oscuras de las carreras de más de 24 horas.
Courtney Dauwalter describió en el Hardrock 100 cómo comenzó a tener problemas de visión en los últimos tramos de la carrera, una mezcla de fatiga ocular extrema y perturbación perceptiva que la obligó a avanzar con mucha precaución.
Cómo gestionar las alucinaciones
Los corredores con experiencia en ultra distancia aprenden a reconocer el estado previo a las alucinaciones y tienen estrategias para gestionarlo. La más efectiva es dormir: incluso una siesta de 10 o 15 minutos puede resetear el sistema nervioso y reducir drasticamente las perturbaciones perceptivas. Comer, beber y calentar el cuerpo también ayudan a estabilizar la percepción.
La clave es no tomar decisiones importantes (cambiar de ruta, ir más deprisa de lo que el cuerpo permite) cuando uno está en ese estado alterado, y ser honesto con los voluntarios de los avituallamientos sobre cómo uno se encuentra.