En mayo de 2017, Kilian Jornet hizo algo que los expertos en alta montaña consideraban casi imposible: subió y bajó el Everest en menos de un día, sin oxígeno suplementario, sin cuerdas fijas y prácticamente solo. Una semana después, lo repitió. Estas hazañas no solo batieron el récord de velocidad de la montaña más alta del mundo, sino que redefinieron los límites de lo que el cuerpo humano puede hacer en la alta montaña.
El proyecto Summits of My Life
Los récords del Everest fueron la culminación del proyecto Summits of My Life, que Kilian inició en 2012 con un objetivo ambicioso: batir los récords de velocidad en los grandes iconos del alpinismo mundial. El proyecto le llevó al Mont Blanc, al Matterhorn, al Denali, al Aconcagua y, finalmente, al Everest.
La filosofía del proyecto era clara desde el principio: las cimas se atacaban en estilo alpino, sin la logística de las expediciones comerciales, sin oxígeno suplementario y con el mínimo material posible. No era hacer montañismo más rápido: era redefinir cómo un ser humano puede relacionarse con las montañas más altas del mundo.
La primera subida: 26 horas y 26 minutos
El 20 de mayo de 2017, Kilian partió del campo base avanzado del Everest (ABC, a 6.400 metros de altitud, en la vertiente norte tibetana) a medianoche. Subió sin cuerdas fijas, sin sherpa de acompañamiento y sin oxígeno, avanzando a una velocidad que otros alpinistas veteranos describían como “increíble” e “imposible de seguir”.
Llegó a la cima, la fotografió y bajó. El tiempo total desde el ABC fue de 26 horas y 26 minutos. Para contextualizar: una expedición comercial al Everest tarda normalmente entre 40 y 60 días en completar el ascenso, y los alpinistas más veloces sin suplemento de oxígeno tardaban antes muchas más horas.
La segunda subida: 17 horas y 26 minutos
Una semana después, el 27 de mayo, Kilian volvió al ABC y repitió la hazaña. Esta vez tardó 17 horas y 26 minutos, casi nueve horas menos que la primera. Este tiempo es el que figura actualmente como récord oficial del curso del Everest desde el ABC.
La diferencia entre las dos subidas se explica en parte por las condiciones (la segunda fue con tiempo más estable) y en parte por el conocimiento acumulado de la ruta tras la primera subida.
El debate sobre la verificación
Los récords del Everest de Kilian generaron un debate dentro de la comunidad alpinista sobre la verificación. La primera subida fue realizada de manera muy solitaria, con solo un GPS como testigo directo y el campo base como punto de referencia. Algunos alpinistas cuestionaron inicialmente la hazaña, aunque la segunda subida, más verificada, dejó pocas dudas.
El impacto en el trail running y el alpinismo
Los récords del Everest de Kilian trascendieron el mundo del trail running y llegaron a los grandes medios de comunicación generalistas de todo el mundo. Para muchos, fue la primera vez que oían hablar de Kilian Jornet; para los aficionados al trail, fue la confirmación de que ya sabían: que estaban ante el atleta de montaña más completo de la historia.
El impacto en el alpinismo fue igualmente profundo: los récords de velocidad en alta montaña, hasta entonces considerados una curiosidad marginal, se convirtieron en un objeto de interés masivo y en una nueva forma de abordar las grandes montañas.