En un deporte donde los campeones se llevan toda la atención, Noah Ohlsen ha construido una carrera de élite basada en la consistencia, la simpatía y un rendimiento de máximo nivel que le ha llevado al podio de los CrossFit Games en múltiples ocasiones. “El eterno segundo” es un sobrenombre que le da injusticia: Ohlsen es uno de los mejores atletas que el CrossFit ha producido, aunque la historia le haya reservado el papel de rival digno de Fraser y otros campeones.
Los orígenes: de Florida al mundo del CrossFit
Noah Ohlsen nació en 1994 en Fernandina Beach, Florida. Desde joven fue un atleta activo, pero no llegó al CrossFit con un background en ningún deporte de élite específico: fue descubriéndolo de forma orgánica y progresando a través del trabajo duro y una capacidad cardiovascular natural que desde el principio le distinguió.
Su primer CrossFit Games fue en 2014, cuando llegó con 19 años. Terminó en posiciones intermedias, pero la semilla del atleta de élite ya estaba plantada. Con cada edición posterior, Ohlsen fue mejorando sus posiciones y perfeccionando los aspectos de su condición física que limitaban su techo competitivo.
El rendimiento en los Games: podios sin título
Ohlsen ha terminado en el podio de los CrossFit Games en múltiples ocasiones. Sus segundos y terceros puestos en diferentes ediciones de los Games lo sitúan entre los atletas más consistentes en el nivel máximo del CrossFit, aunque la corona individual le haya esquivado. Esta constancia en el podio, año tras año, en un deporte donde el nivel de los rivales no deja de crecer, es un mérito enorme.
En competición, Ohlsen es conocido por su capacidad de mantenerse sonriente y con energía aparente incluso en los momentos más agotadores de los eventos. Esta imagen de atleta que disfruta genuinamente de la competición —en contraste con la intensidad casi dolorosa de algunos rivales— le ha ganado un cariño especial del público.
El motor cardiovascular: un don excepcional
El rasgo más distintivo de Noah Ohlsen como atleta es su motor cardiovascular. En los eventos de remo, carrera, assault bike y WODs de larga duración donde el factor limitante es la resistencia aeróbica, Ohlsen habitualmente termina entre los primeros. Su capacidad de mantener un ritmo alto durante periodos prolongados es excepcional incluso para el estándar de los CrossFit Games.
Esta ventaja en cardio se combina con unas capacidades sólidas en halterofilia y gimnasia —aunque no al nivel de los atletas más especializados— para crear un perfil de atleta completo y muy difícil de vencer en competiciones multi-evento.
El impacto fuera del deporte
Ohlsen tiene uno de los perfiles más activos y auténticos en las redes sociales del CrossFit. Su contenido es conocido por ser personal, humorístico y transparente: comparte tanto los buenos momentos como las frustraciones, los días difíciles de entrenamiento y los reveses competitivos. Esta autenticidad lo ha convertido en una de las figuras más seguidas de la comunidad CrossFit y en un ejemplo de deportividad y humildad que contrasta con la cultura de la imagen perfecta de otros deportes.
Su historia —la de un atleta que lleva años siendo de los mejores del mundo sin haber ganado el título principal— también es inspiradora para millones de practicantes que trabajan duro sin llegar siempre a la cima: el mensaje de que la consistencia y el proceso tienen valor propio, independientemente de los resultados.