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Maratón

La prueba reina del atletismo: 42,195 kilómetros de resistencia, sufrimiento y gloria desde el mito griego de Filípides hasta Kipchoge rompiendo la barrera de las 2 horas.

El muro del kilómetro 30: la ciencia del agotamiento

Qué ocurre fisiológicamente cuando el cuerpo agota el glucógeno en el km 30, por qué se llama 'el muro', cómo evitarlo con nutrición y estrategia de ritmo, y casos famosos.

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El muro del kilómetro 30: cuando el cuerpo dice basta

Pregunta a cualquier maratonista popular si ha “chocado con el muro” y la respuesta suele venir acompañada de una sonrisa dolida, de la mirada de quien recuerda un momento de sufrimiento profundo y casi cómico a la vez. El muro es el rito de iniciación del maratón: esa pared invisible en los alrededores del kilómetro 30 donde el cuerpo, de repente, parece haberse olvidado de cómo correr.

Pero el muro no es un misterio ni una maldición: tiene una explicación fisiológica precisa, y en gran medida es prevenible.

La ciencia: qué ocurre en el cuerpo

El cuerpo humano tiene tres fuentes principales de energía para el ejercicio:

Glucógeno muscular y hepático: la forma en que el cuerpo almacena los hidratos de carbono en los músculos y el hígado. Es el combustible más eficiente para el ejercicio de alta intensidad: rápido de mobilizar, de combustión rápida, produce mucha energía por unidad de tiempo.

Grasas: el depósito de energía más abundante del cuerpo. Una persona de peso medio tiene reservas para correr varios maratones seguidos si solo usara grasas. El problema es que la combustión de grasas es más lenta y requiere más oxígeno por unidad de energía producida.

Proteínas: contribución marginal en el maratón normal, aunque aumenta con el agotamiento extremo.

En los primeros kilómetros del maratón, el cuerpo usa principalmente glucógeno. Este combustible es limitado: el cuerpo puede almacenar entre 400 y 600 gramos de glucógeno, suficiente para aproximadamente 90-120 minutos de carrera a ritmo de maratón (entre 28 y 32 km para un corredor popular de 4 horas).

Cuando el glucógeno se agota, ocurre la catástrofe del muro:

  1. El cuerpo tiene que cambiar abruptamente de glucógeno a grasas como fuente principal de energía
  2. La oxidación de grasas es significativamente más lenta, requiriendo más oxígeno
  3. Para compensar la menor velocidad de producción de energía, el ritmo de carrera cae bruscamente
  4. El cerebro, que solo puede usar glucosa como combustible, empieza a recibir señales de escasez, causando confusión mental, dificultad de concentración y percepción dramáticamente aumentada del esfuerzo

El resultado es el muro: el corredor que llevaba 3:45 de ritmo de repente no puede mantener 5:00 por kilómetro.

Por qué se produce especialmente en el km 30-32

El punto exacto del muro varía entre corredores, pero se concentra estadísticamente alrededor del km 30-32 por razones matemáticas: es precisamente donde los depósitos de glucógeno, si no se han recargado durante la carrera, alcanzan el límite crítico.

Los corredores que salen demasiado rápido en los primeros kilómetros agotan el glucógeno antes, y pueden encontrar el muro ya en el km 25. Los que han entrenado bien y gestionado el ritmo con inteligencia pueden llegar al km 35 o incluso más lejos antes de notarlo.

Casos famosos de corredores que chocaron con el muro

Paula Radcliffe en Atenas 2004: quizás el caso más doloroso y televisado de la historia. La favorita absoluta al oro olímpico, portadora del récord del mundo más dominante de su era, se sentó en el bordillo del kilómetro 36 llorando. No era un problema de lesión: era el colapso de una atleta que se había vaciado demasiado pronto.

Dorando Pietri en Londres 1908: aunque la terminología del “muro” es moderna, lo que sufrió Pietri al entrar en el estadio olímpico en 1908 —los cinco caídas, la desorientación, los 5 minutos para recorrer los últimos 200 metros— es la descripción visual más clásica del agotamiento glucogénico extremo.

Gabriela Andersen-Schiess en Los Ángeles 1984: la corredora suiza que entró en el estadio olímpico con síntomas severos de deshidratación y agotamiento metabólico, moviéndose de forma errática durante casi 6 minutos para recorrer los últimos 400 metros. Terminó en 37ª posición y rechazó la ayuda médica en repetidas ocasiones.

Cómo evitar el muro

La estrategia para evitar el muro combina tres elementos:

Gestión del ritmo: no salir más rápido de lo que puedes mantener. El error más común es correr la primera mitad demasiado rápido, quemando glucógeno a una tasa insostenible. Lo ideal es correr la primera y segunda mitad a un ritmo similar o ligeramente más rápido en la segunda.

Nutrición durante la carrera: empezar a ingerir carbohidratos desde el km 10, tomando un gel cada 20-25 minutos. El objetivo es suministrar al cuerpo entre 60 y 90g de carbohidratos por hora, compensando parcialmente el glucógeno que se quema.

Entrenamiento de las tiradas largas: correr regularmente en ayunas o en las fases finales de las tiradas largas (cuando el glucógeno ya se ha agotado parcialmente) enseña al cuerpo a movilizar grasas de forma más eficiente, reduciendo la dependencia del glucógeno.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el muro en el maratón?
El muro es el estado de agotamiento severo que experimentan muchos corredores entre los kilómetros 30 y 35 del maratón, cuando las reservas de glucógeno muscular se agotan. El cuerpo tiene que cambiar abruptamente a la quema de grasas, que es mucho más lenta, causando una caída dramática del ritmo.
¿Se puede evitar el muro en el maratón?
Sí, el muro puede evitarse o minimizarse con una correcta estrategia de ritmo (no salir demasiado rápido), ingesta regular de carbohidratos desde los primeros kilómetros (geles cada 20-25 minutos), y un entrenamiento que incluya tiradas largas donde el cuerpo aprende a usar grasas como combustible.

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