La economía del maratón: el deporte de la resistencia como negocio global
El maratón ha pasado de ser un evento deportivo de nicho a una industria global que mueve miles de millones de euros al año. Los organizadores de los grandes maratones, las marcas de equipamiento deportivo, los agentes de atletas y las ciudades sedes han construido alrededor de los 42,195 km un ecosistema económico sofisticado que beneficia a muchos actores diferentes, desde el atleta keniano que gana su primer major hasta el fabricante de zapatillas que vende millones de pares gracias a la visibilidad del deporte.
El prize money: cuánto gana el ganador
Los prize money de los grandes maratones son el elemento más visible de la economía de la élite. Las cifras varían por carrera:
Los World Marathon Majors ofrecen prize money que oscilan entre 50.000 y 100.000 dólares para el ganador, con escalas descendentes para los clasificados del 2º al 10º lugar.
Los bonus por récord son donde las cifras se vuelven realmente grandes. Algunos maratones ofrecen bonificaciones especiales si se bate el récord del circuito, el récord del mundo o se consiguen ciertos tiempos:
- El Maratón de Berlín ofrecía 500.000 euros en bonus si se batía el récord del mundo en sus calles
- El Maratón de Chicago tiene sus propias bonificaciones por tiempos excepcionales
- El Abbott WMM tiene un fondo de premios adicional para los mejores atletas del circuito anual
Los contratos de zapatillas: la fuente principal de ingresos
Para los corredores de élite africanos, el prize money de las carreras es solo una parte —a menudo no la mayor— de sus ingresos totales. Los contratos con marcas de zapatillas y equipamiento son la fuente principal de ingresos para los atletas de más alto nivel.
Nike domina el mercado de los atletas de fondo africanos. Kipchoge, Tigst Assefa, y docenas de los mejores maratonistas del mundo tienen contratos con la empresa de Beaverton, Oregon. Los informes de la industria estiman que los contratos de primer nivel oscilan entre 500.000 y varios millones de dólares anuales, incluyendo incentivos por resultados y victorias.
Adidas tiene su propio grupo de atletas de élite, incluyendo a varios de los mejores maratonistas africanos. La batalla entre Nike y Adidas por los mejores talentos del maratón africano refleja la importancia estratégica que el maratón tiene para estas marcas.
ASICS, New Balance y Saucony compiten en los escalones siguientes del mercado de atletas de élite, ofreciendo contratos a corredores de nivel internacional alto pero no de los primeros cinco del mundo.
El valor de estos contratos no es solo deportivo: un corredor africano que gana el Maratón de Berlín con zapatillas de una marca específica en el pie genera más de 10 millones de impresiones en medios de comunicación de todo el mundo. Para las marcas, es publicidad a un coste por impresión infinitamente más bajo que la publicidad convencional.
Los agentes: el motor invisible del sistema
Entre los atletas y las marcas existen los agentes, figuras fundamentales del ecosistema económico del maratón que raramente aparecen en las noticias. Los agentes negocian los contratos de zapatillas, seleccionan las carreras que sus atletas corren, gestionan los bonus y aseguran que sus representados maximicen sus ingresos durante la ventana de tiempo en que están al máximo nivel.
Los agentes más poderosos del atletismo de fondo tienen carteras de decenas de atletas africanos y negocian directamente con los directores de los grandes maratones para garantizar la presencia de sus representados a cambio de bonus de aparición (start fees), que pueden llegar a 50.000-100.000 dólares para los atletas más cotizados.
El impacto económico en la ciudad sede
Más allá de la economía de la élite, el impacto de un World Marathon Major en la ciudad que lo acoge es enorme. Los estudios económicos para los principales maratones mundiales estiman:
Boston: entre 200 y 300 millones de dólares de impacto económico anual, principalmente por el turismo de los corredores y sus acompañantes procedentes de fuera del estado.
Nueva York: el impacto más alto de todos los Majors, estimado en 400-500 millones de dólares, dado el número de participantes internacionales y el coste de vida de la ciudad.
Berlín: aproximadamente 200 millones de euros, con una presencia muy significativa de corredores internacionales (más del 50% de los participantes son de fuera de Alemania).
Londres: con el componente benéfico adicional (más de 1.000 millones de libras recaudados históricamente), el impacto económico total del Maratón de Londres supera cualquier estimación simplemente económica.
El modelo económico de los grandes maratones también incluye los patrocinios corporativos, con empresas del sector financiero, tecnológico y de consumo pagando millones por la visibilidad en los dorsales, la señalización del recorrido y las transmisiones televisivas.
El running popular como mercado de masas
La base de toda la pirámide económica del maratón es el runner popular: la persona que paga entre 100 y 300 euros por inscribirse, compra zapatillas técnicas a 200 euros, geles a 2 euros la unidad y viaja con sus acompañantes a la ciudad del maratón. Multiplicado por 50.000 participantes, la cifra resultante es el verdadero motor económico del deporte de la resistencia.