La revolución del carbono: cuando la zapatilla cambió el maratón
El 6 de mayo 2017, en el aeródromo de Monza (Italia), Nike presentó el proyecto Breaking2: tres atletas de élite (Eliud Kipchoge, Lelisa Desisa y Zersenay Tadese) intentando correr por debajo de las 2 horas en un entorno controlado. Los tres llevaban las nuevas Nike Vaporfly Elite, una zapatilla experimental con una placa de fibra de carbono curva y una espuma de polímero de alta restitución de energía.
Kipchoge corrió en 2:00:25. No fue el objetivo de las 2 horas, pero sí fue la demostración de que una tecnología de zapatilla podía cambiar los paradigmas del atletismo de fondo. Lo que siguió fue la mayor revolución en el equipamiento del running desde la invención de la zapatilla moderna.
Cómo funciona la placa de carbono
El principio físico detrás de las superzapatillas es relativamente simple, aunque su implementación requirió años de investigación:
La placa: una lámina de fibra de carbono curvada hacia arriba en ambos extremos (como una “cuchara”) que recorre longitudinalmente la suela de la zapatilla. Cuando el corredor apoya el pie y la suela se comprime, la placa se flexiona almacenando energía elástica. En el momento del despegue, la placa recupera su forma original y devuelve esa energía al pie del corredor, impulsando hacia adelante.
La espuma: las plataformas de espuma que rodean la placa son igualmente críticas. Las espumas tradicionales de EVA pierden eficiencia con el calor y la compresión repetida. Las espumas de nueva generación (ZoomX de Nike, Lightstrike Pro de Adidas, FF Blast Turbo de ASICS) son altamente reactivas: devuelven hasta el 85% de la energía que reciben, frente al 65-70% de las espumas convencionales.
La combinación produce, según múltiples estudios científicos independientes, una mejora en la economía de carrera de entre el 2% y el 4% respecto a las zapatillas convencionales. En un maratón de 2 horas, el 4% son aproximadamente 5 minutos. El impacto en los récords mundiales es incuestionable.
Las principales marcas y modelos
Nike Vaporfly y Alphafly: los modelos que iniciaron la revolución. La Vaporfly Next% es el modelo de competición estándar. La Alphafly, más cara y experimental, incorpora cámaras de aire adicionales en el antepié y es el modelo que usó Kipchoge en el récord del mundo de 2022.
Adidas Adizero Adios Pro: el competidor directo de Nike, con placa de carbono y espuma Lightstrike. Usado por Tigst Assefa en su récord mundial de 2023.
ASICS Metaspeed Sky+: la respuesta japonesa, con un diseño diferente orientado a potenciar la longitud de la zancada en lugar de la frecuencia. Muy popular entre corredores de estilo más “natural”.
New Balance SC Elite: una de las alternativas más valoradas, con la espuma FuelCell reactiva y placa de carbono optimizada para ritmos de competición.
Saucony Endorphin Pro: zapatilla competitiva con placa de nylon y espuma PWRRUN HV, considerada una de las mejores opciones calidad-precio del segmento.
La regulación de World Athletics
El éxito de las superzapatillas planteó inmediatamente preguntas sobre equidad: si las zapatillas mejoran el rendimiento, ¿hasta qué punto las marcas son del atleta y hasta qué punto de la ingeniería?
World Athletics respondió con un reglamento aprobado en 2020:
- Grosor máximo de suela: 40mm (incluyendo cualquier placa)
- Una sola placa rígida (ningún modelo puede incorporar dos placas independientes)
- Disponibilidad pública: el modelo debe estar disponible para compra por cualquier atleta, no puede ser un prototipo exclusivo
- Sin prototipos experimentales: los modelos deben haber estado en el mercado al menos cuatro meses antes de usarse en competición oficial
Este reglamento frenó la carrera tecnológica más radical (algunos prototipos experimentales llegaban a 60mm de suela) pero no eliminó la ventaja de la tecnología. El debate continúa: ¿son los récords actuales comparables con los de antes de 2017?
El debate: ¿demasiado lejos?
La comunidad atlética está dividida. Un sector argumenta que la tecnología siempre ha formado parte del deporte y que las mejoras de equipamiento son legítimas. Otro sector considera que el salto tecnológico de las superzapatillas ha roto la continuidad histórica del maratón, haciendo imposible comparar marcas de diferentes épocas.
Lo cierto es que los récords del mundo han mejorado de forma acelerada desde 2017, coincidiendo exactamente con la generalización de las superzapatillas. La correlación es difícilmente ignorable.