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Maratón

La prueba reina del atletismo: 42,195 kilómetros de resistencia, sufrimiento y gloria desde el mito griego de Filípides hasta Kipchoge rompiendo la barrera de las 2 horas.

Abebe Bikila: el corredor descalzo de Roma

Etiopía n. 1932

El etíope que corrió el maratón olímpico de Roma 1960 descalzo por las calzadas romanas nocturnas, repitió oro en Tokio 1964, y fue el primer africano en ganar el oro olímpico en atletismo.

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Abebe Bikila: el hombre que cambió el atletismo africano para siempre

Era medianoche en Roma. La llama del maratón olímpico de 1960 ardía bajo la luz de las antorchas que iluminaban la Vía Apia Antica, la milenaria calzada romana por la que el curso nocturno del maratón discurría entre sombras históricas. Y entre los corredores que avanzaban bajo aquella luz dorada, uno sobresalía por su peculiaridad: corría sin zapatillas.

Abebe Bikila, guardia personal del Negus Haile Selassie y corredor de las tierras altas etíopes, no solo ganó aquel maratón romano. Cambió para siempre la historia del atletismo africano y abrió la puerta por la que transitarían todas las generaciones posteriores de corredores del continente.

Los orígenes: de las tierras altas a la guardia imperial

Abebe Bikila nació el 7 de agosto de 1932 en Jato, una pequeña localidad en las tierras altas de Etiopía, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar. Como miles de niños etíopes de su generación, creció corriendo: para ir a la escuela, para trabajar, como actividad natural en un entorno donde el transporte motorizado era escaso y las distancias largas.

Su talento fue detectado por el atleta sueco Onni Niskanen, entrenador del equipo olímpico etíope, quien lo incorporó a la selección. Bikila era un atleta consistente pero no especialmente conocido fuera de Etiopía cuando llegó a Roma 1960. Era su primera participación en unos Juegos Olímpicos.

Roma 1960: la noche que hizo historia

El maratón olímpico de Roma 1960 fue diseñado con un trayecto nocturno para evitar el calor del verano romano. El recorrido salía del Capitolio y llegaba al Arco de Constantino, junto al Coliseo, pasando por la Vía Apia Antica iluminada con antorchas. Era un escenario teatral y dramático.

Bikila salió sin zapatillas. Los relatos sobre el porqué varían: la versión más difundida es que las botas del equipo etíope le causaban ampollas y no había tiempo para conseguir un par adecuado. Otra versión sostiene que era una decisión conscientemente estratégica, dado que Bikila entrenaba descalzo con frecuencia y se sentía más cómodo sin calzado.

Independientemente del motivo, la imagen de aquel hombre delgado corriendo descalzo por las calzadas romanas de mármol pulido —la misma piedra que pisaron los legionarios de César— se convirtió en una de las más icónicas de la historia olímpica.

Bikila cruzó la meta en 2:15:16, estableciendo un nuevo récord del mundo. Era el primer atleta africano en ganar una medalla de oro olímpica en atletismo. Cuando el estadio de Roma estalló de emoción, también estaba aplaudiendo el inicio de la era africana en el atletismo de fondo.

Tokio 1964: la confirmación de la leyenda

Cuatro años después, en Tokio 1964, Abebe Bikila volvió a demostrar que Roma no había sido casualidad. Esta vez corrió con zapatillas Puma y mejoró su propio récord del mundo con 2:12:11. Llegó a la meta tan descansado que comenzó a hacer ejercicios de flexibilidad mientras esperaba la llegada de los demás competidores.

La imagen de Bikila haciendo calistenia en la meta de Tokio, fresco y sonriente, mientras el segundo clasificado llegaba varios minutos después, resume mejor que cualquier estadística la magnitud de su dominio.

La tragedia posterior

Tres años después de su triunfo en Tokio, en 1968, Abebe Bikila sufrió un grave accidente de tráfico que le dejó tetrapléjico. Tenía 36 años. La noticia conmocionó a Etiopía y al mundo atlético, que no podía concebir que aquel cuerpo de hierro hubiera quedado reducido a la inmovilidad.

Con una determinación que reflejaba su carácter, Bikila se adaptó a su nueva condición y participó en los Juegos Paralímpicos de 1968 como competidor de tiro con arco y trineo. Murió el 25 de octubre de 1973, a los 41 años, por complicaciones derivadas del accidente.

El legado inmortal

Abebe Bikila no fue solo un corredor extraordinario: fue el símbolo de que Africa podía competir y ganar en el más alto nivel del atletismo mundial. Las generaciones de kenianos y etíopes que vinieron después —Mamo Wolde, Haile Gebrselassie, Kenenisa Bekele, Eliud Kipchoge— corren sobre los hombros del guardia imperial que bajó descalzo por la Vía Apia Antica en aquella noche romana de septiembre de 1960.

Preguntas frecuentes

¿Por qué corrió Abebe Bikila descalzo en Roma 1960?
La versión más extendida es que el suministro de zapatillas del equipo etíope llegó tarde o no le quedaban en su número, y Bikila decidió correr descalzo como lo hacía habitualmente en sus entrenamientos en las tierras altas de Etiopía. Otros apuntan a que fue una decisión estratégica deliberada.
¿Abebe Bikila ganó más medallas olímpicas?
Bikila ganó dos oros olímpicos de maratón: Roma 1960 (corriendo descalzo) y Tokio 1964 (con zapatillas), donde además estableció un nuevo récord del mundo. En Tokio llegó tan fresco a la meta que hizo ejercicios de calentamiento mientras esperaba a los demás finishers.

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