Si hay una disciplina que define la historia de las MMA más que cualquier otra, esa es el jiu-jitsu brasileño. No el boxeo, no el kickboxing, no la lucha olímpica. El BJJ, como se lo conoce universalmente por sus siglas en inglés, fue el arte marcial que demostró ante el mundo que las MMA eran algo más que una pelea de bar, y que el luchador más eficaz no era necesariamente el más grande, el más fuerte ni el que golpeaba más duro.
La historia del jiu-jitsu brasileño en las MMA es inseparable de la historia de la familia Gracie, una familia de origen escocés asentada en Brasil que dedicó generaciones al desarrollo y la difusión de este arte marcial. Y es inseparable del momento en que decidieron demostrar al mundo que tenían razón.
La herencia japonesa y la adaptación brasileña
El jiu-jitsu brasileño tiene su origen en el judo japonés. En los años 20, el maestro japonés Mitsuyo Maeda llegó a Brasil y transmitió sus conocimientos de judo y jiu-jitsu japonés a Carlos Gracie, fundador de la dinastía. Carlos y su hermano Hélio Gracie adaptaron las técnicas que habían aprendido poniendo un énfasis especial en el combate en el suelo y en las técnicas que permitían a un hombre más débil vencer a uno más fuerte.
Esta adaptación no fue trivial. El judo tenía en el suelo (ne-waza) un sistema ya bastante desarrollado, pero la tradición competitiva del judo empezó a limitar el tiempo de suelo a favor de las proyecciones de pie. Los Gracie fueron en la dirección opuesta: profundizaron en el suelo hasta crear un sistema técnico de una riqueza sin parangón en ninguna otra disciplina.
El UFC 1993: la prueba ante el mundo
Cuando Rorion Gracie cofundó el Ultimate Fighting Championship en 1993, lo hizo con un objetivo claro: demostrar que el jiu-jitsu brasileño era el arte marcial más efectivo del mundo. El torneo de ocho luchadores representaba diferentes artes marciales —boxeo, wrestling, sumo, karate, kickboxing, savate— y el representante del BJJ era Royce Gracie, un hombre de complexión más bien delgada que no transmitía la imagen del luchador invencible.
Royce Gracie ganó el torneo derrotando a tres adversarios en la misma noche, ninguno de los cuales supo qué hacer una vez que la pelea llegaba al suelo. Las imágenes de Royce sometiendo a luchadores más grandes con estrangulaciones y llaves de brazo ejecutadas con una tranquilidad pasmosa revolucionaron el mundo de las artes marciales. El BJJ no era solo efectivo: era el lenguaje del combate real.
El BJJ en las MMA de hoy
Treinta años después del primer UFC, el jiu-jitsu brasileño sigue siendo la disciplina de referencia para el trabajo en el suelo en las MMA. Cada aspirante a luchador de MMA estudia BJJ; cada gimnasio serio tiene un programa de BJJ en su currículo. Las técnicas han evolucionado, el nivel ha subido exponencialmente y los luchadores que hoy compiten en la UFC tienen un conocimiento del suelo que hubiera sido inimaginable en los años 90.
Lo que ha cambiado es que el BJJ ya no es suficiente por sí solo. El luchador de élite moderno combina BJJ con wrestling olímpico, boxeo y muay thai. Pero el corazón técnico del trabajo en el suelo, la forma de entender y controlar el combate en el suelo, sigue siendo profundamente brasileña.