El ritmo, conocido internacionalmente como pace, es la unidad de medida más utilizada en el mundo del running para cuantificar la velocidad de un corredor. Se expresa como el tiempo necesario para completar un kilómetro: un corredor que tarda 5 minutos y 30 segundos en recorrer cada kilómetro tiene un ritmo de 5:30 min/km. Esta métrica resulta especialmente práctica porque permite planificar el esfuerzo tramo a tramo y anticipar el tiempo final en cualquier distancia de carrera.
El ritmo es la variable central alrededor de la cual gira toda la planificación del entrenamiento en running. Los planes de preparación de maratón, 10K o media maratón estructuran sus sesiones en función de distintos ritmos objetivo: el ritmo suave para los rodajes de recuperación, el ritmo de umbral para las series largas y el ritmo de carrera objetivo para las sesiones específicas. Conocer y respetar el ritmo adecuado en cada sesión es fundamental para progresar sin lesionarse y llegar a la competición en el mejor estado posible.
Con la popularización de los relojes GPS y las aplicaciones de entrenamiento como Garmin, Strava o Nike Run Club, controlar el ritmo en tiempo real se ha convertido en algo accesible para cualquier corredor. Sin embargo, los entrenadores advierten de que depender excesivamente del GPS puede desconectar al corredor de sus sensaciones internas. Aprender a percibir el ritmo por esfuerzo percibido, sin mirar constantemente el reloj, es una habilidad valiosa que mejora la autonomía del corredor y su capacidad de ajustarse a las condiciones del terreno y el clima.