Durante la mayor parte de su historia moderna, el maratón fue una prueba de atletismo de élite: dura, exigente y reservada a atletas entrenados específicamente para ella. La transformación del running en un fenómeno de masas es una de las historias sociales más fascinantes del siglo XX, un proceso que comenzó en los años 70 en Estados Unidos y que no ha dejado de crecer hasta hoy.
Los orígenes del jogging popular
El punto de partida del running popular hay que buscarlo en la década de 1960, cuando los primeros médicos y entrenadores comenzaron a hablar del ejercicio aeróbico continuado como herramienta de salud. El entrenador Bill Bowerman —cofundador de lo que después se llamaría Nike— publicó en 1966 el libro Jogging, una guía práctica para correr de manera recreativa que vendió un millón de copias en Estados Unidos.
El término “jogging” (trote suave) se popularizó para diferenciar el running recreativo del atletismo de competición. El jogging era para todos: no requería talento especial, ni competición, ni cronómetro. Era suficiente con ponerse unas zapatillas y salir a la calle.
En 1977, el periodista Jim Fixx publicó The Complete Book of Running, que se convirtió en un éxito de ventas masivo y convenció a millones de estadounidenses de que correr podía transformar su vida y su salud. La ironía trágica es que Fixx murió de un infarto mientras corría en 1984, lo que generó un intenso debate sobre los límites del ejercicio intenso.
El Maratón de Nueva York y el detonante de las masas
El Maratón de Nueva York es la historia más significativa del running popular. La primera edición moderna, en 1970, reunió apenas a 55 participantes en unas pocas vueltas por el Central Park, con un presupuesto de miseria y sin apenas organización. El ganador recibió una medalla y un reloj de pulsera.
El gran salto llegó en 1976, cuando el director del maratón Fred Lebow extendió el recorrido a los cinco distritos de la ciudad (Staten Island, Brooklyn, Queens, el Bronx y Manhattan), pasando por el puente de Verrazano-Narrows. Ese año participaron 2.090 corredores. En 1978 ya eran 9.000. En 1988 superaron los 22.000.
El Maratón de Nueva York demostró que la gente quería correr 42 kilómetros no necesariamente para ganar sino para completarlo, para demostrar su capacidad de superación. El running popular había encontrado su evento emblema.
Los World Marathon Majors
En 2006 se formalizó la alianza entre las seis maratones más importantes del mundo bajo el nombre de World Marathon Majors: Boston, Nueva York, Chicago, Londres, Berlín y Tokio. Juntas representan el pináculo de la maratón popular y el escenario donde se baten los récords mundiales de élite.
Completar las seis majors se convirtió en el objetivo de muchos corredores populares. Las organizaciones otorgan medallas especiales a los corredores “Six Star Finishers”. Miles de personas en todo el mundo planifican años de viajes y carreras alrededor de este objetivo.
El running en la era digital
La llegada de los teléfonos inteligentes, las aplicaciones de running (Strava, Nike Run Club, Garmin Connect) y los relojes GPS ha transformado completamente la experiencia del running popular. Los corredores pueden registrar cada kilómetro, compartir sus rutas, comparar sus tiempos con amigos de todo el mundo y seguir planes de entrenamiento personalizados.
La comunidad de Strava tiene más de 100 millones de usuarios activos, la mayoría corredores. El running se ha convertido en un fenómeno social digital tanto como físico. La pandemia de COVID-19 en 2020-2021, con el cierre de gimnasios y la necesidad de ejercicio al aire libre, aceleró aún más el crecimiento del running popular en todo el mundo.