La historia oficial del alpinismo tardó décadas en hacer justicia a Tenzing Norgay. Durante los años que siguieron a la conquista del Everest en 1953, el protagonismo mediático recayó casi exclusivamente sobre Edmund Hillary y sobre el Imperio Británico que había organizado la expedición. Tenzing era “el sherpa”, el auxiliar. Pero quienes estuvieron allí sabían que sin él, la expedición no habría llegado a ninguna cima.
Los orígenes: el Himalaya como hogar
Tenzing nació probablemente en 1914 (la fecha exacta es incierta, como tantas cosas en su vida), en una aldea del valle de Khumbu al pie del Everest, en Nepal, aunque algunas fuentes apuntan al Tibet. Era el undécimo de trece hijos de una familia de yak farmers. El Himalaya no era para él un escenario exótico de aventura: era el paisaje de su infancia, las montañas donde había crecido, los glaciares que cruzaba de niño.
De joven emigró a Darjeeling, en el distrito indio del Bengala Occidental, donde los sherpas tenían una comunidad establecida y donde los exploradores europeos llegaban para contratar porteros y guías para sus expediciones al Himalaya. Tenzing aprendió rápidamente el negocio: físicamente dotado, resistente a la altitud y con una determinación natural para llegar más alto que sus compañeros.
Siete expediciones al Everest: la acumulación del conocimiento
Entre 1935 y 1952, Tenzing participó en siete expediciones al Everest, más que cualquier otro alpinista de la época. Conocía la montaña mejor que nadie vivo: sus grietas, sus vientos, sus patrones meteorológicos, sus trampas y sus atajos.
En 1952, la expedición suiza le eligió como sherpa de alta montaña y se asoció con el alpinista Raymond Lambert. El 28 de mayo de 1952, Tenzing y Lambert alcanzaron los 8.599 metros de altitud, un nuevo récord mundial, sin oxígeno suplementario y con un equipo básico. Se vieron obligados a volver: el frío era insoportable y el equipo de oxígeno había fallado. Pasaron una noche a más de 8.000 metros en una tienda sin dormir, golpeándose mutuamente para no morir congelados.
La expedición de 1953: el equipo perfecto
Cuando John Hunt organizó la expedición británica de 1953, eligió a Tenzing como sirdar (jefe de los sherpas y sherpa de alta montaña principal) por su experiencia incomparable. En el campo base, la relación entre Tenzing y Hillary creció hasta convertirse en algo más que una asociación profesional: había respeto mutuo, comunicación sin bareras idiomáticas profundas y una confianza que en la montaña vale más que cualquier técnica.
El 28 de mayo partieron del Campamento IX. La noche anterior, ambos habían dormido a 8.500 metros en una tienda de dos plazas. Tenzing, según describió Hillary más tarde, durmió tranquilo mientras Hillary estuvo despierto gran parte de la noche. La diferencia de aclimatación era la diferencia entre un hombre que había pasado meses al año a grandes altitudes durante casi dos décadas y uno que llevaba solo semanas en el Himalaya.
El 29 de mayo de 1953, Tenzing Norgay pisó la cima del Everest. En la fotografía que Hillary tomó, Tenzing sostiene el piolet con cuatro banderas: la de Nepal, la de la India, la del Reino Unido y la de las Naciones Unidas. Su expresión, enmarcada por la capucha de su anorak, es serena y orgullosa. Es la imagen más famosa de la historia del alpinismo.
Después de la cima: fama y vida en Darjeeling
La fama que siguió a la conquista del Everest transformó la vida de Tenzing de manera que él no había anticipado. Se convirtió en un héroe nacional en Nepal e India simultáneamente (ambos países lo reclamaban como propio). Recibió la George Medal del gobierno británico —una distinción menor que la que recibió Hillary, lo que generó críticas—, y fue nombrado director del recién fundado Himalayan Mountaineering Institute en Darjeeling.
En el Instituto, Tenzing formó a generaciones de alpinistas indios y nepaleses durante las tres décadas siguientes, transmitiendo un conocimiento técnico y una filosofía de montaña que de otro modo se habría perdido. Su autobiografía, Tiger of the Snows (1955), escrita con el periodista James Ramsey Ullman, fue un éxito mundial.
El debate que nunca terminó
La pregunta de quién pisó la cima primero —Hillary o Tenzing— generó una controversia que en algunos ámbitos sigue viva. Hillary siempre dijo que habían llegado “juntos como equipo”. Tenzing, en Tiger of the Snows, reconoció que Hillary pisó la cima unos segundos antes, pero añadió que eso no importaba.
Lo que sí importa, y Tenzing lo subrayó hasta su muerte, es que la conquista del Everest no fue obra de dos hombres sino de cientos: los sherpas que cargaron los equipos, los porteadores que llevaron el material desde Katmandú, los alpinistas que establecieron los campos previos. El Everest es una montaña que solo puede conquistarse en comunidad.
Tenzing Norgay murió el 9 de mayo de 1986, en Darjeeling, a los setenta y un años. Había sobrevivido a la conquista del Everest exactamente treinta y tres años. El Himalaya que había cruzado como niño siguió siendo, hasta el final, el centro de su mundo.