El Mont Blanc, con sus 4.808 metros de altitud, es la montaña más alta de los Alpes y de toda Europa occidental. Es también la más transitada de las grandes montañas alpinas: entre 20.000 y 25.000 personas intentan coronarla cada año, haciendo de su vía normal uno de los ascensos de alta montaña más concurridos del mundo. Y es el escenario de algunos de los récords de velocidad más extraordinarios de la historia del alpinismo y el trail running.
La historia de los récords: de horas a minutos
Los primeros alpinistas que coronaron el Mont Blanc, en la segunda mitad del siglo XIX, tardaban tres días de ida desde Chamonix: un día de aproximación, uno de ascensión y uno de descenso, con pernoctaciones en los glaciares.
La evolución de los tiempos a lo largo de los siglos XIX y XX es la historia del avance en equipo, técnica y condición física de los alpinistas. A principios del siglo XX, los mejores guías de Chamonix ya completaban el recorrido en un día. A mediados del siglo XX, los tiempos de ida y vuelta desde Chamonix se acercaban a las 10-12 horas.
La irrupción del trail running profesional en los años 2000 y 2010 cambió radicalmente los parámetros. La competición entre los mejores corredores de montaña del mundo por establecer récords en las grandes cimas fue bajando los tiempos a velocidades que los alpinistas clásicos consideraban inverosímiles.
El récord de Kilian Jornet (2013): 4h57m
El 26 de junio de 2013, Kilian Jornet estableció el récord de ascenso y descenso del Mont Blanc desde Les Houches (un punto próximo a Chamonix) con un tiempo total de 4 horas, 57 minutos y 40 segundos. El recorrido de la vía normal implica aproximadamente 4.000 metros de desnivel acumulado y cerca de 30 kilómetros.
El tiempo de Jornet representa correr y caminar a una media de más de 6 km/h durante casi cinco horas, incluyendo zonas de glaciar y nieve en pendiente superior al 40%. Es un rendimiento que ningún otro atleta de la historia ha igualado en ese recorrido específico.
Antes de Jornet, el récord era del francés Marco Olmo (6 horas y unos minutos), que ya era considerado extraordinario. Jornet lo mejoró en más de una hora, una diferencia que en cualquier disciplina de resistencia es abismal.
La cara norte: los récords de los grandes alpinistas
La cara norte del Mont Blanc, por el Corredor Major o la variante del Pillar Frendo, es una partida completamente diferente. El terreno de hielo y roca requiere técnica alpina, crampones, piolet y una experiencia en hielo que va mucho más allá del trail running. Los récords en estas rutas pertenecen a alpinistas técnicos de primerísimo nivel.
Ueli Steck, el alpinista suizo apodado “La Máquina Suiza” y uno de los más rápidos de la historia en las grandes caras alpinas, estableció varios récords en rutas técnicas del Mont Blanc antes de morir en el Himalaya en 2017.
La vía normal: el campo de pruebas anual
La vía normal del Mont Blanc por el Corredor de Goûter es un termómetro anual de la condición de los corredores de montaña. Cada temporada, varios atletas intentan batir o acercarse al récord de Jornet. Nadie lo ha conseguido, pero los mejores tiempos de cada año van mejorando: el nivel medio del trail running de élite sube cada temporada.
El récord femenino por la vía normal lo tiene la suiza Maude Mathys, con un tiempo de alrededor de 6 horas desde Chamonix. También es un récord que no ha podido igualar ninguna corredora en años.
El Mont Blanc como tragedia
Los récords de velocidad coexisten con una estadística sombría: el macizo del Mont Blanc cobra más de cien vidas al año, siendo una de las montañas más mortíferas del mundo en términos absolutos por el elevado número de intentantes. La mayoría de las víctimas no son alpinistas temerarios sino personas razonablemente equipadas que son sorprendidas por el tiempo, cometen errores de ruta o subestiman el efecto del agotamiento a gran altitud.
La velocidad de Jornet y la mortalidad del macizo son las dos caras de la misma montaña: en el Mont Blanc, como en todas las grandes montañas, el ser humano puede dar lo mejor de sí mismo y encontrar sus límites fatales a escasos kilómetros de distancia.