El Everest es la montaña más alta del mundo y también el escenario de los récords más extraordinarios de la historia del alpinismo. Desde la modesta hazaña de Hillary y Tenzing en 1953 —que tardaron días desde el último campo— hasta los tiempos actuales que parecen de ciencia ficción, la velocidad humana en la montaña más alta del planeta ha crecido de una manera que habría parecido imposible hace apenas medio siglo.
Los récords categorizados
Los récords de velocidad en el Everest no son simples de comparar: dependen del punto de partida, del uso o no de oxígeno suplementario, del uso de cuerdas fijas o no, y de si el récord es de ascensión o de ida y vuelta. Esta diversidad de categorías hace que la comparación sea compleja pero apasionante.
Récord desde el Campo Base Sur con oxígeno: el sherpa Pemba Dorje estableció en 2004 el tiempo de 8 horas y 10 minutos desde el Campo Base Sur (5.364 m) hasta la cima. Utilizó oxígeno suplementario y las cuerdas fijas. Es el récord oficial reconocido por el Libro Guinness para esta categoría.
Récord desde el Campo Base Norte: en la vertiente tibetana, los récords son diferentes por la mayor dificultad logística. Los mejores tiempos rondan las 10-12 horas con oxígeno.
Sin oxígeno: la categoría más pura. Hasta la actuación de Kilian Jornet en 2017, los alpinistas que subían sin oxígeno tardaban típicamente entre 20 y 30 horas desde el campo base avanzado.
La actuación de Kilian Jornet (2017)
En mayo de 2017, Kilian Jornet realizó dos ascensiones al Everest sin oxígeno suplementario en el espacio de cinco días, desde el Campo Base avanzado de la cara norte (6.500 m).
La primera ascensión la completó en aproximadamente 26 horas de ida y vuelta, con condiciones de viento fuerte que lo obligaron a refugiarse brevemente a 7.700 metros. La segunda, cinco días después —sin que sus piernas hubieran descansado completamente—, la completó en 17 horas de ida y vuelta.
La comunidad alpina tardó semanas en procesar la actuación. El alpinista suizo Ueli Steck, que había establecido récords de velocidad en los Alpes y murió en el Himalaya ese mismo mes, había dicho de Jornet: “Es de otra especie”.
El récord de Nirmal Purja: la velocidad con oxígeno
En contraste con el enfoque de Jornet, el exmilitar de las Fuerzas Especiales nepalesas Nirmal “Nims” Purja batió en 2019 el récord de tiempo para completar los catorce ochomiles: 6 meses y 6 días, utilizando oxígeno suplementario y equipos de apoyo extensos. Su ascensión del Everest en ese proyecto fue extraordinariamente rápida en términos logísticos.
Purja representa el enfoque opuesto al de Messner o Jornet: la velocidad con todos los recursos disponibles frente a la velocidad con los recursos mínimos. Ambas filosofías son válidas, pero representan visiones radicalmente distintas de lo que significa “conquistar” una montaña.
La perspectiva histórica
En 1953, Hillary y Tenzing tardaron varias semanas desde el campamento base hasta la cima, sumando los días de instalación de campos intermedios. El primer ascenso sin oxígeno de Messner y Habeler en 1978 duró varios días. Los tiempos actuales —8 horas con oxígeno, 17 horas sin él desde el campo base avanzado— son la medida del avance humano en técnica, equipo y comprensión fisiológica de la altitud.
Lo que no ha cambiado es el riesgo. Más de 300 personas han muerto en el Everest, y la montaña sigue siendo implacable con los errores de juicio, la prisa y la mala fortuna meteorológica.