Los bastones de trail running son una herramienta que divide a la comunidad del deporte: algunos corredores los consideran imprescindibles para cualquier carrera con desnivel significativo, mientras que otros prefieren correr siempre sin ellos para mantener la libertad de movimiento de los brazos. La realidad es que los estudios biomecánicos confirman que el uso correcto de bastones en subidas de alta pendiente reduce el consumo de oxígeno y distribuye el esfuerzo entre el tren superior e inferior, lo que puede ser decisivo en carreras muy largas.
La técnica de bastones en trail running difiere de la del trekking clásico. En subidas, el corredor clava los bastones delante y se impulsa hacia arriba con los brazos de forma rítmica y coordinada con el paso. En bajadas, los bastones se plantan lateralmente para absorber parte del impacto y dar estabilidad en terreno irregular. Esta técnica requiere práctica específica: un corredor que usa bastones por primera vez en carrera puede encontrar que le desequilibran más que le ayudan hasta que integra el movimiento de forma natural.
Los materiales de los bastones han evolucionado enormemente. Los modelos de carbono de alta gama pesan menos de 200 gramos por bastón y ofrecen una rigidez excelente, aunque son más frágiles ante impactos laterales que los de aluminio. El mecanismo de plegado es otro factor clave: los sistemas de varillas seccionales se pliegan más compacto pero son algo más lentos de montar y desmontar que los sistemas Z-fold o los de clip de mariposa. Para carreras largas de montaña con muchos cambios de terreno, la facilidad de uso del sistema de plegado puede ser tan importante como el peso.