La mochila de hidratación o chaleco de trail es el equipamiento más característico y reconocible del corredor de montaña. A diferencia del running de asfalto donde los corredores pueden completar recorridos sin llevar nada, el trail running en distancias medias y largas exige transportar agua, alimentos, ropa de emergencia y material de seguridad. El chaleco es la solución ergonómica que permite llevar todo ese material sin que el peso ni el balanceo afecten significativamente a la economía de carrera.
El diseño de los chalecos de trail ha evolucionado enormemente en los últimos quince años. Los primeros modelos eran adaptaciones de mochilas de senderismo pensadas para actividades de menor intensidad. Los chalecos actuales de alta gama están diseñados específicamente para correr: la distribución de cámaras y bolsillos sigue los principios ergonómicos del movimiento de carrera, los materiales son ultraligeros y transpirables, y los sistemas de ajuste permiten que el chaleco se adapte con precisión al torso del corredor para eliminar el rebote. El resultado es que un buen chaleco moderno de 8 litros lleno de material apenas se nota durante las primeras horas de carrera.
La elección del chaleco adecuado es una decisión personal que los corredores experimentados toman muy en serio. El peso vacío del chaleco, la capacidad de almacenamiento, la accesibilidad de los bolsillos frontales, la compatibilidad con los flasks de su preferencia, el sistema de transporte de bastones y la capacidad de regulación del ajuste son factores que se valoran de forma diferente según las preferencias y el tipo de pruebas que el corredor frecuenta. No existe un chaleco universalmente mejor: existe el chaleco mejor para cada corredor y cada tipo de carrera.