El power hiking es una de las habilidades más subestimadas y más importantes del trail running de distancia. Muchos corredores que se inician en el trail sienten que «caminar» durante una carrera es una señal de debilidad o fracaso. Nada más lejos de la realidad: los mejores ultratraileros del mundo caminan durante largas secciones de las pruebas más duras, no porque no puedan correr, sino porque saben que es la estrategia más inteligente para gestionar su energía y llegar al final.
La técnica del power hiking difiere del caminar casual en varios aspectos. El tronco se inclina hacia adelante para centrar el peso sobre la zona de apoyo, los brazos empujan activamente con los bastones para descargar el tren inferior, los pasos son cortos y la cadencia es alta comparada con el paso de paseo. Un buen power hiking puede generar una velocidad de subida de 400-600 metros de desnivel por hora, suficiente para completar los tramos más duros de un ultra dentro de los tiempos de cutoff y con un gasto energético manejable.
En los ultras de mayor dificultad como el UTMB o el Hardrock 100, la capacidad de hacer power hiking eficiente durante muchas horas seguidas es a veces más determinante que la velocidad en los tramos llanos. Un corredor que puede subir los grandes puertos a paso rápido y sin agotar las reservas musculares de las piernas llegará a los tramos de bajada con más frescura y podrá descender más rápido, que es donde realmente se gana tiempo en las pruebas alpinas. Esta comprensión contraintuitiva del rendimiento en montaña es una de las primeras lecciones que aprende cualquier corredor serio de ultra trail.