El concepto de runable es fundamental para planificar la estrategia de una carrera de trail y para comprender por qué los tiempos en montaña son tan difíciles de predecir con precisión. A diferencia de una carrera de asfalto donde todo el recorrido es corrible a distintas velocidades, una carrera de trail tiene tramos que son técnicamente imposibles de correr a cualquier velocidad razonable: pasos de montaña con piedras sueltas, bajadas en canal con inclinaciones del 50%, travesías en ladera con riesgo de caída o tramos nevados que exigen un paso cuidadoso.
La proporción de kilómetros runables respecto al total del recorrido es una información muy útil para los corredores que se preparan para una prueba nueva. Un perfil con muchos tramos no runables implica que el tiempo de carrera será más variable entre corredores de diferente nivel técnico, que la importancia del power hiking aumenta y que el ritmo promedio por kilómetro será más lento y más difícil de calcular. Las guías de algunas pruebas incluyen esta información para ayudar a los participantes a planificar su estrategia de tiempo.
En los análisis de recorrido que hacen los corredores de élite antes de una prueba importante, la identificación de los tramos runables es tan importante como el estudio del desnivel. Un tramo de bajada muy técnico no runable en el kilómetro 80 puede convertirse en una sección de caminar lento para alguien que llega con los cuádriceps destrozados, aunque ese mismo tramo sea rápido y fluido para alguien que ha gestionado mejor el esfuerzo en las primeras horas. La condición de runable, en definitiva, no depende solo del terreno sino también del estado físico del corredor en cada momento de la prueba.