El término ultra designa en el mundo del trail running cualquier distancia que supere la del maratón estándar. Esta frontera, aunque arbitraria desde un punto de vista puramente fisiológico, delimita un territorio deportivo con características propias: la nutrición en movimiento, la gestión del sueño en pruebas nocturnas o multiday, la capacidad de mantener un estado mental positivo durante muchas horas de esfuerzo y la planificación logística se vuelven tan importantes como la preparación física específica.
La variedad de distancias ultra en el trail running es enorme. Los 50 kilómetros se consideran la entrada al mundo ultra y son accesibles para corredores de nivel medio con entrenamiento específico. Los 100 kilómetros son ya un desafío serio que exige meses de preparación y experiencia acumulada. Las 100 millas, equivalentes a 160 kilómetros, son el formato más mítico del ultra trail y el que ha producido los relatos más legendarios del deporte. Por encima de eso, pruebas como la Barkley Marathons, el Tor des Géants con 330 kilómetros o las carreras de varios días exploran los límites de la resistencia humana.
Lo que distingue al ultra trail de otras disciplinas de resistencia extrema es la combinación de distancia con el terreno montañoso. Un ultra de 100 kilómetros en montaña con 7.000 metros de desnivel positivo es incomparable con una carrera llana de la misma distancia en tiempo, esfuerzo y preparación necesaria. Los corredores de ultra trail deben ser atletas completos: tener una base aeróbica sólida, dominar la técnica de carrera en terrenos irregulares, gestionar la nutrición con precisión y poseer una fortaleza mental que les permita superar los momentos de crisis que inevitablemente aparecen después de muchas horas de esfuerzo.