La historia del CrossFit es la historia de un hombre con ideas heterodoxas sobre el entrenamiento físico que chocaron con el establishment del fitness de su época y que, contra todo pronóstico, se convirtieron en un fenómeno global.
Greg Glassman: el entrenador iconoclasta
Greg Glassman nació en 1956 en Los Ángeles, California. De joven practicó gimnasia competitiva y desarrolló desde muy pronto una fascinación por los patrones de movimiento y la eficiencia física. En los años 80 empezó a trabajar como entrenador personal en gimnasios convencionales, pero pronto chocó con la ortodoxia del sector: las máquinas de musculación, los movimientos aislados y las rutinas de musculación al uso no le convencían como método para desarrollar una condición física real y funcional.
Glassman comenzó a experimentar con combinaciones de ejercicios tomados de la gimnasia artística, la halterofilia olímpica y el atletismo. Sus clientes —incluyendo varios policías y bomberos del departamento de Santa Cruz— respondieron con mejoras de rendimiento que ningún método convencional había producido. La semilla del CrossFit estaba germinando.
La primera caja: Santa Cruz, 1995
En 1995, Glassman abrió su primera caja de CrossFit en Santa Cruz, California. Era un espacio modesto, muy diferente a los grandes gimnasios comerciales de la época: sin máquinas de musculación, sin espejos, sin la parafernalia del fitness de los noventa. En cambio, había barras olímpicas, anillos de gimnasia, cuerdas de trepar y suficiente espacio para moverse.
La metodología que Glassman enseñaba era radicalmente diferente: cada día, un entrenamiento distinto que combinaba movimientos de varias disciplinas, ejecutados con la máxima intensidad que el atleta pudiera sostener. No había splits de musculación, no había días fijos de pecho o espalda. Había trabajo funcional duro y variado.
CrossFit LLC y la expansión digital: 2000
En el año 2000, Glassman fundó formalmente CrossFit LLC y lanzó crossfit.com, donde comenzó a publicar el WOD diario de forma gratuita. Esta decisión fue revolucionaria: por primera vez, cualquier persona en el mundo podía acceder al programa de entrenamiento completo sin pagar nada. La web actuó como el primer gran motor de expansión del CrossFit.
Los WODs del sitio incluían vídeos de demostración, explicaciones técnicas y los resultados de los atletas de Santa Cruz. Pronto, entrenadores de otras ciudades y países comenzaron a replicar los entrenamientos con sus propios clientes y a compartir sus resultados online. La comunidad CrossFit empezó a crecer de forma orgánica.
La cultura de la caja y la comunidad
Desde sus primeros días, CrossFit desarrolló una cultura de comunidad muy particular. En una caja de CrossFit no se entrena en silencio: hay gritos de ánimo, apoyo mutuo entre atletas de distintos niveles y un sentido de camaradería que los grandes gimnasios comerciales raramente consiguen. Esta cultura comunitaria fue, junto a la efectividad del programa, uno de los factores clave de su expansión.
La decisión de publicar el contenido gratis y de permitir la afiliación de nuevas cajas a un coste relativamente bajo (comparado con las franquicias de fitness tradicionales) permitió que el movimiento CrossFit se extendiera como pocas marcas de fitness lo habían hecho antes.