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Maratón

La prueba reina del atletismo: 42,195 kilómetros de resistencia, sufrimiento y gloria desde el mito griego de Filípides hasta Kipchoge rompiendo la barrera de las 2 horas.

La era keniana y etíope: el dominio africano del maratón

Por qué Kenya y Etiopía dominan el maratón mundial desde los años 80: altitud, factores genéticos, cultura del running, el corredor de Iten y la era Gebrselassie-Kipchoge.

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El dominio africano: por qué Kenya y Etiopía conquistaron el maratón

En los Juegos Olímpicos de Roma 1960, un etíope descalzo llamado Abebe Bikila ganó el oro del maratón corriendo por las calzadas romanas de noche. Fue el primer africano en ganar una medalla de oro olímpica en atletismo, y marcó el inicio de una era que seis décadas después no muestra signos de acabar. Kenya y Etiopía controlan el maratón mundial con una hegemonía que no tiene parangón en ninguna otra prueba atlética.

Los números del dominio

Los datos son demoledores. En los últimos 30 años, prácticamente todos los récords del mundo de maratón —masculino y femenino— han sido establecidos por atletas kenianos o etíopes. Los diez mejores tiempos masculinos de la historia pertenecen a kenianos o etíopes. En los Juegos Olímpicos desde 1988, las podios del maratón masculino han estado dominados por representantes de ambos países, con contadas excepciones.

¿Qué explica este dominio?

La ventaja de la altitud

Las tierras altas de Kenya (como el Valle del Rift, Eldoret, Iten) y de Etiopía (Addis Abeba, Bekoji) se sitúan entre 1.500 y 2.500 metros sobre el nivel del mar. Vivir y entrenar en altitud produce adaptaciones fisiológicas fundamentales para el atletismo de fondo:

Mayor producción de eritropoyetina (EPO): el organismo responde a la menor concentración de oxígeno produciendo más EPO, hormona que estimula la producción de glóbulos rojos. Más glóbulos rojos significan mayor capacidad de transportar oxígeno a los músculos.

Mayor densidad capilar muscular: los músculos de los atletas de altitud desarrollan más capilares sanguíneos, mejorando la eficiencia del intercambio gaseoso.

Adaptaciones mitocondriales: las células musculares desarrollan más mitocondrias y mayor eficiencia en el uso del oxígeno disponible.

El resultado es que cuando estos atletas compiten a nivel del mar, su cuerpo tiene una ventaja aeróbica significativa sobre corredores que se han entrenado en condiciones de menor altitud.

Factores genéticos y anatómicos

La investigación científica ha identificado algunas características anatómicas que favorecen la economía de carrera en los atletas de África Oriental:

Proporciones de las piernas: los corredores kenianos y etíopes tienden a tener piernas más delgadas y ligeras que los corredores europeos o americanos. Cada kilogramo adicional en las extremidades inferiores supone un coste energético significativo que se multiplica por miles de pasos a lo largo de un maratón.

Alta proporción de fibras musculares de tipo I: las fibras lentas (tipo I) son más eficientes en el metabolismo aeróbico de larga duración. Varios estudios han encontrado una mayor proporción de este tipo de fibras en corredores africanos de élite.

No obstante, los investigadores son cautelosos al atribuir el dominio exclusivamente a factores genéticos. La genética proporciona potencial; el entorno lo desarrolla.

La cultura del running: de niños

Quizás el factor más difícil de cuantificar pero más poderoso es cultural. En las comunidades rurales del Valle del Rift keniano o de las tierras altas etíopes, los niños corren desde pequeños: para ir a la escuela (que puede estar a varios kilómetros), para pastorear el ganado, como parte natural de la vida cotidiana.

Esta acumulación de kilómetros desde los 6-8 años desarrolla una eficiencia de carrera y una base aeróbica que los programas de entrenamiento formales de los países occidentales difícilmente pueden replicar. Cuando estos jóvenes llegan a las academias de atletismo a los 15-16 años, ya tienen años de entrenamiento informal acumulado.

Iten: la capital mundial del running

La ciudad de Iten, en el Condado de Elgeyo-Marakwet al norte de Kenya, a 2.400 metros de altitud, se ha convertido en el centro de entrenamiento más importante del mundo para el atletismo de fondo. En un pueblo de apenas 4.000 habitantes se concentran cientos de atletas de élite, docenas de entrenadores, y una infraestructura informal pero altamente funcional de tracks de tierra, pistas y grupos de entrenamiento.

La academia más influyente es la dirigida por Patrick Sang, el eterno entrenador de Eliud Kipchoge. Sang, ex atleta olímpico, ha desarrollado un método de entrenamiento que combina la sabiduría tradicional del running keniano con los avances de la ciencia deportiva moderna.

La motivación económica: el maratón como ascensor social

Para jóvenes de familias campesinas del Valle del Rift, el atletismo representa una oportunidad única de movilidad social. Un atleta de élite puede ganar en una sola victoria en un World Marathon Major (100.000 dólares de premio más bonificaciones de marcas) más de lo que sus padres ganan en toda su vida.

Esta motivación económica intensa, combinada con un entorno cultural y geográfico perfecto para el atletismo de fondo, crea una competencia interna feroz en la que sobreviven los mejores. Los que no alcanzan el nivel élite internacional vuelven a sus pueblos; los que lo alcanzan se convierten en modelos para la siguiente generación.

La sucesión: de Gebrselassie a Kipchoge y más allá

El dominio africano ha tenido rostros concretos en cada generación. Haile Gebrselassie dominó el maratón mundial entre 2002 y 2009, estableciendo múltiples récords del mundo. Samuel Wanjiru ganó el oro olímpico en Pekín 2008 con una carrera de táctica brillante. Patrick Makau batió el récord con 2:03:38 en 2011. Dennis Kimetto llegó a 2:02:57 en 2014. Y luego llegó Eliud Kipchoge, quien redefinió los límites de lo posible y se convirtió en el atleta de resistencia más dominante de todos los tiempos.

La cadena no se ha roto y no hay razones para pensar que vaya a hacerlo pronto.

Preguntas frecuentes

¿Por qué dominan los corredores kenianos y etíopes el maratón?
La combinación de factores es única: altitud de entrenamiento natural (1.500-2.500 metros sobre el nivel del mar), fisiología favorable (menor masa muscular en piernas, alta capacidad aeróbica), cultura del running desde la infancia, motivación económica potente y el sistema de academias de entrenamiento.
¿Qué es el corredor de Iten?
Iten es una pequeña ciudad en las tierras altas de Kenya, a 2.400 metros de altitud, que se ha convertido en la capital mundial del atletismo de fondo. Cientos de atletas de élite mundial entrenan allí, atraídos por la altitud, las pistas de tierra y el ecosistema de entrenamiento único del mundo.

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