Las categorías de peso son la estructura organizativa fundamental del MMA competitivo. Sin ellas, los combates serían inherentemente injustos: un luchador de 90 kilos contra uno de 65 tendría una ventaja física insalvable independientemente de la habilidad técnica. Las divisiones de peso agrupan a los competidores por masa corporal, garantizando que los enfrentamientos sean equilibrados y que la técnica, la preparación y la estrategia sean los factores determinantes del resultado. Cada categoría tiene su propio título mundial y su propia jerarquía de contendientes.
Las principales categorías masculinas del UFC, de menor a mayor peso, son: peso paja (hasta 52,2 kg), mosca (56,7 kg), gallo (61,2 kg), pluma (65,8 kg), ligero (70,3 kg), wélter (77,1 kg), medio (83,9 kg), semipesado (93 kg) y pesado (120,2 kg). Existe también una categoría de peso crucero (93-120 kg) que algunas organizaciones incluyen pero que el UFC no contempla actualmente. Cada peso tiene sus características físicas y estilísticas propias: las categorías más ligeras suelen mostrar mayor velocidad y flexibilidad en el grappling, mientras que los pesos más altos destacan por la potencia de sus golpes.
El debate sobre el corte de peso es uno de los más candentes en la comunidad del MMA. Muchos luchadores compiten normalmente en una categoría pero pesan en su vida cotidiana entre 5 y 10 kg más, lo que consiguen a través de deshidratación extrema antes de la pesada oficial para luego rehidratarse antes del combate. Esta práctica da ventaja de tamaño y fuerza al que la realiza, pero puede afectar gravemente el rendimiento y la salud. Organizaciones como el UFC han introducido pruebas de hidratación y monitores de peso entre pesada y combate para reducir los cortes extremos.