El clinch es una de las zonas de combate más ricas y técnicas del MMA. A diferencia del boxeo, donde los árbitros separan rápidamente a los luchadores cuando entran en contacto cercano, el MMA permite que el clinch se desarrolle durante el tiempo que los luchadores necesiten. Esta diferencia convierte el trabajo de clinch en una disciplina en sí misma, importada principalmente del Muay Thai y de las distintas formas de lucha y judo. Los luchadores de MMA dedican horas de entrenamiento específico a las batallas de posición en clinch, que determinan con frecuencia quién controla el ritmo y el terreno del combate.
En el clinch se trabajan principalmente dos recursos: los golpes y los derribos. El Muay Thai aporta la plataforma más completa para los golpes en clinch: las rodillas al cuerpo y a la cabeza del rival desde el doble collar tie son devastadoras, los codos en corto pueden causar cortes y daño significativo, y los golpes de puño corto al cuerpo desgastan con acumulación. La lucha libre y el judo aportan la técnica para los derribos desde el clinch: el body lock, el trip (zancadilla), la proyección de cadera y el pasaje de piernas son herramientas habituales de los luchadores con base de wrestling.
La batalla de underhooks es la dinámica más común dentro del clinch en el MMA. Tener un underhook en un lado significa que ese brazo pasa por debajo del brazo del rival y controla su cuerpo desde debajo, lo que da acceso a su espalda y facilita el derribo. El rival responde con un overhook en ese mismo lado y busca underhook en el otro, creando una lucha constante por el control de posición. Esta micro-batalla, invisible para el espectador casual pero fundamental para el resultado del combate, es una de las razones por las que los mejores analistas consideran que el MMA es uno de los deportes tácticamente más complejos del mundo.