La decisión es el resultado de un combate de MMA que no ha terminado por KO, TKO, sumisión, descalificación o ningún otro tipo de finalización antes de que expire el tiempo. En el UFC, los combates regulares duran tres asaltos de cinco minutos, y los estelares y los combates por el título duran cinco asaltos. Si al terminar el último asalto ningún luchador ha conseguido una finalización, los tres jueces que siguen el combate desde el borde del octógono entregan sus cartones y el ganador se determina por la suma de las puntuaciones.
El sistema de puntuación utilizado es el “10 points must system”, heredado del boxeo. En cada asalto, el juez asigna 10 puntos al luchador que considera ganador de ese asalto y 9 puntos al otro. Si un asalto es muy dominante —el ganador controla completamente y causa daño significativo sin respuesta del rival— el juez puede dar 10-8 o incluso 10-7. Al final del combate, el luchador con más puntos en los cartones de dos o más jueces gana por decisión. Los factores que se evalúan incluyen el striking efectivo, el grappling efectivo, el control de la jaula y la agresividad, aunque la ponderación de cada factor no siempre es clara para los jueces ni para el público.
Las decisiones son el tipo de resultado más debatido en el MMA, y las polémicas de juicio son recurrentes en cualquier temporada del UFC. La complejidad del deporte —que incluye striking, grappling de pie y grappling en el suelo con métricas de daño muy diferentes— hace que evaluar un asalto sea genuinamente difícil. Un luchador puede dominar el juego de pie durante cuatro minutos y ser derribado en el minuto final, y diferentes jueces pueden priorizar esos segmentos de forma distinta. Esta subjetividad inherente es parte de la realidad del MMA y una fuente constante de debate entre aficionados y analistas.