El rear naked choke es estadísticamente la sumisión que más combates ha terminado en la historia del MMA profesional. Se ejecuta desde la posición de espalda (back control): el atacante se sitúa detrás del rival, a veces con los pies ganchados sobre los muslos del oponente para asegurar el control, y desliza un brazo alrededor del cuello. El antebrazo queda apoyado sobre la tráquea o, en la versión más eficaz, sobre las arterias carótidas de ambos lados del cuello. El otro brazo se coloca detrás de la cabeza del rival, con la mano agarrando el bícep propio para crear un sistema de palanca y presión que resulta casi imposible de resistir.
La mecánica del estrangulamiento funciona de dos maneras: en la versión sobre la tráquea se comprime la vía aérea y el rival abandona por la sensación de asfixia; en la versión sobre las carótidas se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro y el rival pierde el conocimiento en cuatro o seis segundos aproximadamente. Esta segunda versión es la preferida en competición de alto nivel por su rapidez y porque el rival no puede resistirla mediante la fuerza bruta. La recuperación tras un estrangulamiento correcto sobre las carótidas es inmediata una vez se libera la presión.
Llegar a la posición de espalda para aplicar el RNC requiere técnica y trabajo previo: normalmente se consigue a partir de un derribo, desde la guardia trasera o durante transiciones en el suelo. Los grandes especialistas del clinch y del takedown tienen altas probabilidades de terminar combates con esta técnica. Nombres como Fabricio Werdum, Roger Gracie o el propio Khabib Nurmagomedov han convertido el back control y el rear naked choke en su arma definitiva.