El triangle choke, llamado sankaku-jime en judo, es una de las sumisiones más sofisticadas y espectaculares del MMA. Lo que lo hace único es que utiliza las piernas como herramienta de estrangulamiento, aprovechando la potencia muscular de los cuádriceps y los isquiotibiales para comprimir las arterias carótidas del rival con una fuerza que la mayoría de personas no puede resistir. La imagen de un luchador aparentemente en desventaja en el suelo que de repente atrapa la cabeza del rival entre sus piernas y lo hace abandonar es una de las más emblemáticas del deporte.
La ejecución técnica requiere una coordinación precisa. El luchador de abajo debe controlar la postura del rival desde la guardia, abrir las caderas en el momento justo, colocar una pierna sobre el hombro del rival (el lado del brazo que va a quedar dentro del triángulo) y luego hacer pasar la otra pierna por encima del cuello. Una vez las piernas están cruzadas con el tobillo bajo la rodilla contraria, el movimiento de apretar los muslos y tirar de la cabeza del rival hacia abajo activa el estrangulamiento. Un detalle técnico importante: la cabeza del rival debe quedar desviada hacia el lado del brazo libre para maximizar la presión sobre las carótidas.
En el MMA, el triangle choke ha protagonizado algunos de los momentos más memorables de la historia del deporte. Anderson Silva, Demian Maia y Nate Diaz son ejemplos de luchadores que lo han usado con maestría en el octógono del UFC. También se puede aplicar con los brazos en una versión menos común llamada arm triangle. La versatilidad del triangle no se limita a la guardia: existen variantes desde el mount, desde posición de pie durante el clinch y en transiciones de una sumisión a otra.