Si hay un momento que define la historia moderna del trail running, ese es el 22 de agosto de 2003. Ese día, 106 corredores se pusieron al pie del Mont Blanc en Chamonix, Francia, para disputar la primera edición del Ultra-Trail du Mont-Blanc. Lo que Catherine y Michel Poletti habían imaginado como una aventura deportiva regional se convertiría en el punto de inflexión que transformó el trail running para siempre.
La idea: circunvalar el techo de Europa a pie
La inspiración del UTMB tiene raíces en el Tour du Mont-Blanc, una ruta de senderismo de varios días que circunvala el macizo alpino más alto de Europa cruzando por Francia, Italia y Suiza. Catherine y Michel Poletti, apasionados de la montaña y el running, imaginaron hacer ese mismo recorrido en formato de carrera: sin etapas, de una sola vez, en el menor tiempo posible.
El recorrido original tenía aproximadamente 166 km y 9.500 metros de desnivel positivo, cruzando tres países y varios puertos alpinos a más de 2.500 metros de altitud. Una prueba de una exigencia sin precedentes en el mundo del trail running organizado.
La primera edición: agosto de 2003
El 22 de agosto de 2003, con la noche cerrada sobre Chamonix, 106 corredores tomaron la salida. No había grandes expectativas mediáticas, no había retransmisiones en streaming, no había miles de euros en premios. Era simplemente una carrera de montaña con un recorrido extraordinario y un pequeño grupo de aventureros dispuestos a intentarla.
De los 106 corredores que salieron, 74 completaron el recorrido. El vencedor fue el suizo Dawa Sherpa, con un tiempo de 20 horas y 26 minutos. Una pequeña obra de arte en términos de velocidad y resistencia.
La reacción de la comunidad del trail fue inmediata y entusiasta. Las fotos y los relatos de los participantes se difundieron rápidamente a través de los primeros foros de internet especializados, y la segunda edición recibió un número de inscripciones muy superior a las plazas disponibles.
El crecimiento exponencial
En pocos años, el UTMB pasó de ser un experimento apasionante a convertirse en la carrera de trail running más reconocida del mundo. El factor clave fue la combinación de varios elementos únicos: la belleza del recorrido (los Alpes a sus pies, los glaciares del Mont Blanc, los pueblos alpinos de Courmayeur y Champex), la exigencia extrema de la prueba y la calidad de la organización.
Para la edición de 2010, el UTMB ya recibía miles de solicitudes de inscripción para unas pocas centenas de plazas. El sistema de puntos de clasificación (entonces llamado puntos UTMB, hoy running stones) nació precisamente para gestionar el acceso a la carrera de manera ordenada y basada en el mérito.
La semana del UTMB: un festival del trail running
Una de las innovaciones más inteligentes de los organizadores fue convertir la semana del UTMB en un festival completo con varias carreras de distinto nivel: el CCC (Courmayeur-Champex-Chamonix), el TDS (Sur les Traces des Ducs de Savoie), el OCC y la MCC, además del UTMB principal. Esto permitió que corredores de muy distinto nivel pudieran participar en la misma semana y en el mismo entorno, creando un ambiente festivo único en el mundo del deporte.
Hoy, la semana del UTMB reúne más de 10.000 corredores de más de 100 países, transforma Chamonix en la capital mundial del trail running y genera un impacto económico de decenas de millones de euros en la región.