En 2009, un libro sacudió el mundo del running. Born to Run (Nacido para correr), del periodista Christopher McDougall, planteó una pregunta provocadora: ¿y si las zapatillas de running modernas, con sus gruesas suelas y amortiguaciones especializadas, estuvieran causando más lesiones de las que previenen? El movimiento del barefoot running (running descalzo) que el libro detonó generó uno de los debates científicos más interesantes de la historia del deporte.
Los tarahumara y la inspiración
El corazón del argumento de McDougall era la tribu rarámuri (también llamados tarahumara) de las montañas de la Sierra Madre en México. Los rarámuri tienen la tradición de correr centenares de kilómetros por terreno montañoso con un calzado mínimo: unas sandalias llamadas huaraches hechas de neumático reciclado y cuero.
Lo que llamó la atención de los investigadores es que, a pesar de esta exposición extrema al running, los rarámuri aparentemente sufrían muy pocas lesiones de rodilla, un problema endémico en el running occidental. McDougall argumentó que la clave era la biomecánica de la carrera: los rarámuri apoyaban naturalmente la parte anterior del pie (forefoot strike) en lugar del talón (heel strike), lo que distribuía el impacto de manera diferente.
La biomecánica del apoyo del pie
La investigación biomecánica sobre los distintos tipos de apoyo del pie ha confirmado algunas de las intuiciones del movimiento barefoot, aunque con matices importantes.
El apoyo de talón (heel strike) es el patrón más común entre los corredores con zapatillas modernas. El talón golpea el suelo primero, produciendo un pico de impacto brusco. Las zapatillas con amortiguación en el talón reducen parte de este impacto, pero no lo eliminan.
El apoyo de mediopié o antepié (midfoot/forefoot strike) es el patrón natural cuando se corre descalzo. El pie aterriza con la parte central o delantera, y la amortiguación la proporcionan los músculos del pie, el tendón de Aquiles y la pantorrilla. Reduce el impacto en la rodilla pero aumenta significativamente la carga en el tendón de Aquiles.
Ni uno ni otro patrón está libre de riesgo de lesiones: simplemente desplazan el riesgo de una parte del cuerpo a otra.
La industria de las zapatillas minimalistas
El movimiento barefoot generó una industria de zapatillas minimalistas, con marcas como Vibram FiveFingers (que simulan la sensación de ir descalzo), Merrell Bare Access, y líneas minimalistas de Nike y New Balance. Sin embargo, muchos corredores que adoptaron abruptamente estas zapatillas sufrieron lesiones en el pie y el tendón de Aquiles, lo que moderó el entusiasmo inicial.
El retorno a la amortiguación y las placas de carbono
La paradoja del debate barefoot es que, en paralelo, la tecnología del calzado de running evolucionó en la dirección opuesta: más amortiguación, más plataforma, más tecnología incorporada. Las zapatillas con placa de carbono que dominan el running de élite desde 2016 representan la antítesis del barefoot: son las zapatillas más tecnológicas y amortiguadas de la historia, y también las más rápidas.
La conclusión más honesta de la ciencia es que no existe un calzado universalmente superior: el mejor calzado para cada corredor depende de su biomecánica individual, su historial de lesiones, la superficie en que corre y su nivel de experiencia.