Carl Lewis es el atleta de velocidad más laureado de la historia del atletismo olímpico. Durante una carrera de doce años en los Juegos Olímpicos (1984-1996), ganó nueve medallas de oro en cuatro ediciones consecutivas, una constancia a lo largo del tiempo que solo Bolt y pocos otros han podido aproximar. Lewis fue también el atleta más importante de la era post-Owens en la narrativa del atletismo americano.
El hijo de dos atletas: los orígenes en Birmingham, Alabama
Frederick Carlton Lewis nació el 1 de julio de 1961 en Birmingham, Alabama, en el sur de Estados Unidos. Sus padres eran ambos atletas: su padre entrenaba atletismo y su madre fue velocista y saltadora de longitud. Con ese ADN deportivo, el entorno familiar de los Lewis estaba empapado de atletismo desde la infancia.
Carl creció en Willingboro, Nueva Jersey, donde sus padres fundaron el Willingboro Track Club. Junto a su hermana Carol (también saltadora de longitud de nivel internacional), Carl comenzó a entrenar atletismo desde muy joven, desarrollando un talento para el salto de longitud y la velocidad que ya era evidente en la secundaria.
El modelo Jesse Owens: Los Ángeles 1984
Carl Lewis llegó a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 con un objetivo declarado públicamente: replicar la hazaña de Jesse Owens en Berlín 1936 (cuatro oros en 100m, 200m, salto de longitud y 4x100m). Lo logró perfectamente.
Ganó los 100 metros con 9,99 segundos. Ganó los 200 metros con 19,80 segundos (récord olímpico). Ganó el salto de longitud con 8,72 metros. Ganó el 4x100m con el equipo estadounidense. Cuatro oros, igual que Owens. La prensa mundial lo coronó como el heredero legítimo de la leyenda del atletismo americano.
Seúl 1988 y el escándalo Ben Johnson
Los Juegos de Seúl 1988 comenzaron para Lewis con la derrota: en la final de los 100 metros, el canadiense Ben Johnson le superó con un tiempo de 9,79 segundos que parecía irreducible. Pero tres días después, Johnson dio positivo en el control antidopaje y fue descalificado. Lewis fue proclamado campeón olímpico con 9,92 segundos.
La historia de Seúl 1988 no es solo la de la descalificación de Johnson: el escándalo de dopaje de esa carrera se extendería durante años. En lo que se conoce como “la carrera más sucia de la historia”, investigaciones posteriores señalaron que varios de los ocho finalistas tenían antecedentes de uso de sustancias prohibidas. Lewis, que salió limpio de esas investigaciones y fue exonerado, ganó también el oro en el salto de longitud.
Barcelona 1992 y Atlanta 1996: la longevidad prodigiosa
En Barcelona 1992, con 31 años, Lewis ganó el oro en el 4x100m y en el salto de longitud. Y en Atlanta 1996, con 35 años, ganó su noveno oro olímpico en el salto de longitud: el hombre más longevo en ganar un oro olímpico en atletismo de campo. Esa victoria en Atlanta es considerada uno de los momentos más emotivos de la historia olímpica: Lewis compitiendo en suelo americano, a punto de retirarse, ganando su última medalla de oro ante su público.
El legado
Carl Lewis es el símbolo de la longevidad atlética y la constancia en el atletismo. Nueve oros en cuatro Juegos Olímpicos, récords del mundo, y una reputación de integridad atlética (relativa: algunas sombras han rodeado también su historial de controles) que lo convierten en la figura central del atletismo americano del siglo XX. Sin Lewis, la línea entre Owens y Bolt quizás no estaría tan clara.