Eliud Kipchoge no es simplemente el mejor maratoniano de la historia. Es una figura que ha trascendido el deporte para convertirse en un símbolo de lo que los seres humanos pueden lograr cuando combinan talento excepcional, disciplina total y una filosofía de vida coherente. El hombre que corrió 42 kilómetros en menos de dos horas y que sigue batiendo récords del mundo a los 40 años es, probablemente, el atleta de fondo más extraordinario que ha conocido el mundo.
Los inicios en Kapsabet: de la pista al asfalto
Eliud Kipchoge nació el 5 de noviembre de 1984 en Kapsabet, en el Valle del Rift keniano, la región que ha producido más campeones de atletismo por kilómetro cuadrado que ninguna otra en el mundo. Creció en la pobreza y de pequeño corría varios kilómetros descalzo hasta la escuela cada día, una historia que comparten muchos de los grandes corredores kenianos de su generación.
Su primer gran maestro fue el legendario entrenador Patrick Sang, que lo descubrió a los 16 años y lo incorporó a su grupo de entrenamiento. Sang, ex campeón mundial de steeplechase, desarrolló con Kipchoge un vínculo casi paternal que dura hasta hoy: el entrenador keniano ha guiado cada paso de la carrera de Kipchoge.
De las pistas de Atenas al asfalto de Berlín
Kipchoge debutó en el atletismo de élite en las pruebas de fondo en pista. En 2003, con apenas 18 años, ganó el Campeonato del Mundo de los 5.000 metros en París, derrotando a veteranos como Hicham El Guerrouj y Kenenisa Bekele en una final que dejó a todo el mundo boquiabierto. En los Juegos de Atenas 2004 ganó el bronce en los 5.000 metros.
Su transición al maratón llegó en 2013 y fue inmediata: ganó su primer maratón en Hamburgo. A partir de ese momento, su dominio de la distancia fue total e ininterrumpido. Entre 2013 y 2025, Kipchoge ha perdido solo un maratón oficial: en Berlín 2013, cuando fue segundo a varios minutos de Wilson Kipsang.
El proyecto Breaking2 y el 1:59:40
En mayo de 2017, Nike organizó el Proyecto Breaking2 en el circuito de Fórmula 1 de Monza (Italia). Kipchoge corrió un maratón completo en condiciones controladas con el objetivo de bajar de dos horas. Lo completó en 2:00:25, a tan solo 25 segundos del objetivo.
Dos años después, el 12 de octubre de 2019, en el proyecto Ineos 1:59 Challenge en los jardines del Prater de Viena, Kipchoge por fin rompió la barrera de las dos horas: 1:59:40. En el mundo entero se habló de él como del hombre que había roto la barrera más significativa del deporte de resistencia. El tiempo no fue homologado por World Athletics por las condiciones especiales (liebres en formaciones específicas), pero la hazaña fue reconocida universalmente como un hito histórico.
Tres récords del mundo en Berlín
El Maratón de Berlín es la catedral de los récords del mundo en maratón, y Kipchoge ha celebrado allí tres de los suyos. En 2018 corrió 2:01:39, batiendo el anterior récord de Dennis Kimetto. En 2022 mejoró a 2:01:09. Y en 2023, con 38 años, bajó por primera vez de 2:01: 2:00:35, a menos de un minuto de la barrera de las dos horas en condiciones oficiales.
La filosofía de Kipchoge
Lo que distingue a Kipchoge de otros grandes atletas no es solo su talento físico sino su actitud mental. Sus citas sobre el running son meditaciones filosóficas: “Solo una persona con mentalidad positiva puede batir un récord del mundo”. “No es los pies los que te llevan, es la mente”. “Corro para inspirar a la gente a vivir una vida positiva”. Vive en el campo de entrenamiento de Kaptagat con su grupo, sin el lujo que su estatus le permitiría, con una disciplina monástica que sus compañeros describen como incomparable. Es, sin duda, el corredor más grande de la era moderna y uno de los deportistas más admirables del siglo XXI.